ETT’S y temporalidad: sobre la flexibilización y optimización de la explotación obrera.

Articulo escrito por: Comunistas Castilla

La aparición y legalización de las empresas de trabajo temporal (ETT) en el estado español se produce en mayo de 1994 con la reforma laboral aprobada por el Gobierno “socialista” de Felipe González, la llamada Ley 14/1994.  Su justificación es la de canalizar un importante volumen de empleo, cuya inmediatez y especialización no podía ofrecerse a través de los mecanismos tradicionales. De esta forma se liberaliza el mercado de trabajo, cambiando el modelo de regulación público anterior y dando entrada al poder privado a través de las ETT.

Han transcurrido 27 años, en los que se han desarrollado las nuevas estrategias productivas capitalistas basadas en la flexibilización del trabajo y el ajuste de la producción económica en pos del beneficio económico del sector privado. Esto ha ocasionado que en 2018 uno de cada cuatro trabajadores tuvo un contrato temporal (26,9%), que de un total de 19.528.000 ocupados 4.507.900 tienen un contrato temporal, y que la tasa de empleo temporal joven (entre 15 y 24 años) se encontrara en el 71,2% en este año (Fuente: Eurostat).

Para algunos defensores de este tipo de actividad supone una mayor adaptación económica y de ajuste productivo, y es así siempre que se entienda desde una óptica burguesa y de acumulación de capital por el sector privado y no sobre las condiciones de vida de los/as trabajadoras.  Los beneficios que obtienen serían entre otros:

  • El aumento de la rentabilidad económica por la mayor la adaptación, programación y ajuste a la inmediatez y la temporalidad productiva y de consumo actuales. Relacionado con la demanda y la estimulación social realizada por el aparato capitalista y en las que la producción puede variar en cuestión de horas y por consiguiente la necesidad de mano de obra inmediata y dócil.
  • Lograr un control sobre los riesgos relacionados con la producción a gran escala, eliminando el stock de mercancías y el gasto en recursos humanos como forma de lograr una mayor rentabilidad y ser más competitiva una empresa o fábrica en el mercado global.  
  • El poder capitalista establece relaciones de interés cómodas e inmediatas con los trabajadores, evitando labores de reclutamiento o despido (al ser función de las ETT), utilizando estrategias como contratar de lunes a viernes para ahorrarse los días de descanso; modificación de horarios y turnos sin respetar los mínimos que se establecen en la legislación laboral; despidos por WhatsApp… Todo esto hace que consigan mano de obra barata y flexible, evitando problemas legales o sindicales. Además, se produce la despersonalización del obrero/a y el distanciamiento respecto a sus derechos laborales y la organización de la lucha en las fábricas.
  • Debido al avance de la tecnología industrial, se logra una organización de la producción más simple, logrando independencia respecto a labores más cualificadas y por tanto necesitando personal con labores mecánicas y poco cualificadas que pueden ser fácilmente intercambiables.

Las consecuencias para la clase obrera trabajadora y en nuestro caso los/las trabajadoras castellanas serían:

  • Dificultades para realizar un proyecto de vida (familia, hogar) debido a la incertidumbre en cuanto al número de horas trabajadas, la irregularidad en el salario o en la continuidad de un día para otro en el puesto de trabajo.
  • Despersonalización de los/as trabajadoras, al pasar a ser simplemente números intercambiables por las ETT o meros “aparatos autómatas” en su puesto de trabajo. Un rasgo de esta sociedad contemporánea que necesita obreros/as dóciles y pasivas, y que respondan a los estímulos externos de los mecanismos de consumo.  
  • Distanciamiento respecto a la lucha obrera y los derechos laborales al haber una representación sindical en trabajadores/as temporales inexistente y una individualización del trabajador/a y de la vida es éstos/as, generando la destrucción de la unidad de clase y la lucha obrera.
  • Problemas psicológicos relacionados con la angustia, ansiedad, estrés, sueño o relacionados con la falta de satisfacción vital o autoestima. Producidos por las variaciones en los horarios, la incapacidad para conseguir un contrato a pesar de llevar años en la misma empresa, la falta de motivación al no variar la tarea productiva y la indefensión de no encontrar nada mejor y al no poder formarse ni dejar de depender de este salario.  
  • Incapacidad para sufrir una enfermedad o un accidente laboral que conllevaría al cese del trabajo y del correspondiente salario.

Desde nuestra organización llamamos a la denuncia de las condiciones de los/as trabajadoras temporales, a la necesidad de plantar cara a un sistema productivo que precariza cada vez más a la clase obrera y a una sociedad que camina únicamente en términos de rentabilidad, beneficio, inmediatez, consumo e individualidad. Que busca la destrucción de la unidad como clase y de cualquier proyecto colectivo que mejore la vida de los/as trabajadoras, una sociedad que no busque la mejor manera de explotar a las personas, sino que garantice unas condiciones de vida básicas y un proyecto que deje fuera la competitividad y la precariedad laboral para nuestros trabajadores/as.

¡Por un futuro para nuestra clase obrera, construyamos el socialismo en Castilla!

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