RESPUESTA A PEGUJALERO

Articulo escrito por Alcmena

A Pegujalero no parece haberle sentado nada bien el juicio que hice de su posicionamiento en un escrito anterior («En tiempos de lucha: Contra el izquierdismo»), lo que le lleva a tacharme en un nuevo artículo que redacta («Respuesta a Alcmena: ¡Abajo la explotación del hombre por el hombre!») de algo así como de padecer «soberbia con superioridad moral y una nula capacidad de análisis» (el entrecomillado es mío). Si he dado esa impresión lo lamento porque mi intención siempre fue toda la contraria. De la nula capacidad de análisis digo lo mismo: para eso está el debate (¿o no?), ¿hay alguna otra forma de llegar a conclusiones que no sea debatiendo? Puede tener razón cuando menciona mi nula capacidad de análisis, pero como considero que no la tiene en algunas cosas redacto este segundo artículo en el que expongo con más detalle algunos aspectos que Pegujalero ha tenido a bien abordar. Asimismo, aprovecho para recordar aquí aquello que dicen de la franqueza de los camaradas: nadie puede ser compañero de alguien que no le dice las cosas claras, sin medias tintas. Se debate entre camaradas, no con el enemigo.

Por supuesto he de disculparme si, como parece, algunas de las frases que escribí Pegujalero se las toma como ataques personales o como que le trato como a un «novato». Que no se preocupe: no he pretendido hacer eso ni le tengo como tal. De cualquier manera, ese tipo de ad hominem «no está a la altura del debate», como bien dice y, como muy bien dice también, aprender marxismo «es un largo y arduo camino de aprendizaje en el que puedes llevar 1 año o 30 y seguirás siempre siendo alguien en continua deconstrucción». Completamente de acuerdo, pero yo no reduje su argumento a lo que manifiesta, como espero demostrar más abajo (espero explicarme mejor esta vez).

En su réplica Pegujalero parece ver conspiraciones y negacionismos varios donde otros vemos hechos históricos. El llamar conspiración a hechos históricos probados es algo que se lleva viendo desde hace varios años y que no debería pillar de nuevo a nadie. No sé dónde ha visto una conspiración (y me gustaría saberlo), como tampoco sé que es eso de negacionismo; pero lo que si sé es lo que decía Spinoza: toda determinación es una negación («omnis determinatio est negatio»). Así que sí, afirmo unas cosas porque niego otras y al revés: niego unas cosas porque afirmo otras. ¿Soy negacionista, afirmacionista* o las dos cosas y ninguna al mismo tiempo?

Donde él ve nulas conexiones yo veo facetas de la lucha contra el imperialismo: ¿o es mentira que el SIDA está encubriendo la situación colonial y el expolio que sufre África?, ¿o es mentira que la actual pandemia ha desatado una auténtica carrera de carroñeros y especuladores varios por lucrarse con la quiebra de negocios?, ¿no impone la OMS sus políticas a partir de lo que dicen los CDC gringos?, ¿nada de esto es verdad?, ¿son todo conspiraciones?

Que haya diversas facciones en la burguesía no excluye lo que Pegujalero señala nuevamente y que es algo que ya escribió Marx: «los capitalistas, por mucho que en su competencia mutua se revelen como falsos hermanos, constituyen no obstante una verdadera cofradía francmasónica frente a la totalidad de la clase obrera» (1). Que exista esa «cofradía francmasónica» no excluye las luchas entre capitalistas, como dice Marx. Y eso pasa no porque lo dijese él: es porque lo dice la historia, y creo que supondría atentar contra la inteligencia del lector mentar ejemplos.

Por eso Lenin señaló y demostró ejemplarmente –o sea, en la práctica, que es donde se demuestran las cosas– cómo hay que utilizar las contradicciones interimperialistas en provecho del proletariado: nosotros no estamos con la burguesía, estamos con el proletariado, lo que significa que si en su provecho tenemos que pactar primero con el imperialismo alemán y luego con los nazis lo haremos. Sin embargo cuando Lenin propuso pactar salir de la guerra con Alemania le dijeron algo similar a lo que Pegujalero parece reprocharme: que beneficiaba al imperialismo alemán. Evidentemente, pero, como dijo Lenin, si no lo hacía beneficiaba al imperialismo del bando contrario y él estaba con el pueblo ruso (no con Alemania, ni con Francia, ni con Gran Bretaña, ni con los zares), un pueblo que exigía la salida de la guerra y tomó partido por él y sus intereses.

Los que se lavan las manos ante las contradicciones interimperialistas, los neutrales, los que no están con un bando ni con el otro son unos impostores y benefician en último término al imperialismo. Es lo que demostró Trotski, ministro de Asuntos Exteriores, que no sólo se opuso durante un mes (como la mayoría del Partido Bolchevique) a las posiciones leninistas, sino que no quiso firmar el ofrecimiento de paz a Alemania y traicionó las órdenes del Comité Central en la negociación, lo que sólo dilató la salida de Rusia de la guerra.

Trotski era de los que decía una cosa y hacía la contraria, de los que estaba contra todos y sostenía posiciones parecidas a las del Bujarin de esos años: pretendía (o al menos eso decía) enfrentarse a la contrarrevolución y a los imperialistas extranjeros a la vez. Trotski debió ser fusilado por alta traición, y más en caso de guerra, en el momento en que desobedeció las órdenes acordadas. Pero como no lo fue al poco tiempo se desató una corriente izquierdista en la URSS que tuvo su símil en las posiciones derechistas de Bujarin (que había cambiado de postura) durante la NEP (Nueva Política Económica).

Por eso escribió Lenin aquello de que el izquierdismo es la fase infantil del comunismo, porque él (2), al igual que Engels (3), hablaba de tomar partido: eso de ni con unos ni con otros es totalmente ajeno al marxismo. La realidad es concreta, no abstracta, y no están –como decía en mi primera respuesta– los bandos tan delineados como en las películas. Hay que atenerse a aquello del «análisis concreto de cada situación histórica particular» (4) y saber aprovechar las contradicciones a cada momento. Nadie dice que estemos con el dueño del bar ni con el del banco, pero si uno se enfrenta contra otro: ¿qué hacemos?, ¿llamar a la paz entre burgueses o aprovechar esas «divisiones internas» en nuestro provecho?

No sé qué entenderá Pegujalero por «concreto» y «abstracto», pero por influencia del positivismo y del neokantismo habitualmente se interpreta el primer término como lo sensorialmente perceptible, lo tangible, etc.; y el segundo como lo teórico, lo pensado, etc. Si usamos los términos en ese sentido no entenderemos nunca lo que Marx, Engels y Lenin decían. Para ellos, como para todo materialista dialéctico, lo «concreto» es la «unidad de múltiples determinaciones», lo que también se suele traducir como «unidad en la diversidad» y lo «abstracto» los momentos, las «partes» de esa unidad que se desvanecen en su movimiento dentro de un todo concreto.

Por tanto una frase abstracta es una frase que no tiene en cuenta toda la unidad, es una frase unilateral y que por sí misma no vale en ciencia porque, como decía Marx, el fin de toda ciencia es reproducir lo concreto por la vía del pensamiento. Por eso decía que a esa frase, a ese principio, hay que llenarlo de contenido teniendo en cuenta la situación concreta.

Y, sí, claro que Pegujalero tiene razón en que cualquier revolución al final tiene que enfrentarse a la burguesía (a cualquier clase de burguesía), por eso precisamente puse el caso de China. La alianza del PCCh con el Kuomintang (que fue antes de la revolución) tenía como objetivo combatir al imperialismo japonés, un imperialismo que se estaba comiendo todo el país y no creo que Pegujalero tenga algo que reprocharle a los comunistas chinos por ese ofrecimiento de unidad de acción. De hecho, los que si tuvieron algo que reprochar –y no precisamente a los comunistas– fueron los nacionalistas chinos del Kuomintang que arrestaron a su propio general (Chiang Kai-shek), reacio a formar la alianza, y lo entregaron a los comunistas.

Pero donde falló el PCCh –al menos a mi juicio– fue en el punto nodal que estructura los dos escritos de Pegujalero: la revolución recorrió un largo camino apoyándose en lo que Mao llamaba «burguesía nacional» pero al final los que dicen estar construyendo el socialismo (y cualquiera que pretenda organizar una revolución) deberán enfrentarse a la burguesía: sea en 1936, en 1949, en 1957 o cuando sea (eso lo decidirá la práctica) lo que no hizo el PCCh. Así que no se preocupe Pegujalero por esta cuestión: nadie está defendiendo la explotación del hombre por el hombre, ni a pequeña ni a mediana, ni a gran escala. No hay que buscar enemigos donde ahora mismo, insisto, no los hay y eso lo sabía muy bien el Estado cuando hace poco dijo que buscaba evitar que se uniesen las protestas del sector hostelero con las de colectivos «antisistema» (no conservo la referencia pero si alguien la desea la buscaré).

La revolución recorre etapas, agota unas y empieza otras en su camino a una sociedad sin clases. Por eso no hay que empezar a despotricar sin más contra todo lo burgués y empezar a buscar a los enemigos antes que los amigos, esto es un error izquierdista intolerable.

Yo no he dicho que la mascarilla y los preservativos sean «inútiles y superfluos», he dicho que son inútiles y superfluos para lo que se proponen. Y esto no es ninguna conspiración de esas que ven muchos. Nancy Padian llevó a cabo un estudio de 10 años sobre la transmisión heterosexual del VIH (5) y la conclusión de dicho estudio fue demoledora: «Tras examinar 175 parejas en las que uno de ellos tenía el VIH […]. Nosotros no observamos seroconversión después de participar en el estudio.» (p. 354). ¿Dónde está aquí la conspiración?

Algunos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio: inmediatamente después de publicarse ese estudio obligaron a Padian a retractarse de sus conclusiones. Así que las preguntas, al menos para mí, son claras: ¿quién obligó a Padian a retractarse?, ¿por qué?, ¿bajo qué pretexto?, ¿qué interés había en que se siguiese reconociendo que el VIH se transmite vía sexual?

Igual también es una conspiración señalar que los cuatro artículos de Robert Gallo en los que decía haber descubierto «la probable causa del SIDA» fueron falsificados con la complicidad de la prestigiosa revista Science, según denunciaron cinco investigaciones independientes (6). Los documentos clave de la falsificación fueron revelados por la periodista Janine Roberts y son de fácil consulta en internet, por si alguien no se cree de que va la «ciencia» de algunos. Pero si esto es una conspiración y Gallo no falsificó nada: ¿por qué fue expulsado del sistema sanitario estadounidense?, ¿quién empezó mintiendo en el caso SIDA?

Me viene muy bien la mención que hace Pegujalero a Bill Gates, pues Gallo fue inmediatamente contratado como investigador en un centro privado propiedad de Gates, lo que deja claro que Gallo no hubiese podido cometer sus fraudes si no tuviese detrás poderosos padrinos: ¿no le parece a nadie muy raro la extraña coincidencia de que justo se anuncie que se ha descubierto la causa del SIDA en rueda de prensa con la ministra de Sanidad del gobierno de Reagan (Margaret Heckler) en plena campaña electoral? Aquí está la foto real y verídica (y de la vergüenza), poco sospechosa de conspiración, de tan lamentable acontecimiento:

También parece que es una conspiración que justo ese día fuese patentado el test ELISA de detección del VIH con unos documentos que avalaban ese «descubrimiento» aún no publicados ni revisados por ningún científico: ¿importa el dinero o la salud? Tú dirás…

Otra extraña coincidencia es que todos los nombres de la gentuza asociada a la macro-estafa del SIDA provienen de la industria estadounidense del cáncer, enfermedad que se creía causada por los retrovirus. Precisamente un investigador sobre el cáncer muy laureado por aquellos tiempos, Peter Duesberg, fue uno de los primeros disidentes del SIDA. Pero más importante aún es que años antes demostró ser honesto e importarle más su integridad que los premios y reconoció haberse equivocado asociando los retrovirus al cáncer, publicando una autocrítica seguida de una rectificación. ¿Qué hizo la industria del cáncer? Reconvertirse en la industria del SIDA, incluso las terapias anti-retrovirales como el AZT son quimioterapia y no son más que las antiguas terapias destinadas al cáncer: esa plusvalía latente había que realizarla de alguna forma.

Probablemente sea otra conspiración señalar que el otro artículo que se toma como canon de descubrimiento del retrovirus VIH (7) no cumpla los criterios que algunos de sus firmantes establecieron una década antes en el Instituto Pasteur para el aislamiento de retrovirus (8). Pero como eso es una conspiración probablemente también lo sea que Montagnier, premio Nóbel de Medicina por descubrir el VIH, reconociese en 1997 no haber purificado sus cultivos (9), y que su «descubrimiento» haya sido analizado y criticado severamente por varios expertos (10). Pero para más inri, en 2001 Charles Dauguet, microscopista del equipo de Montagnier, afirmó tajantemente:

«Nunca hemos visto partículas de virus en el virus purificado. Lo que hemos visto todo el tiempo fueron residuos celulares, pero no partículas virales.» (11)

¿Dónde está el VIH entonces? Aún dando por bueno el aislamiento de Montagnier se plantea otra cuestión clave: ¿dónde estaban las proteínas que se atribuyen al VIH y que faltan en ese trabajo?, ¿son conspiraciones o es que realmente no están? Si Montagnier dice que la p24 es específica del VIH y se demuestra que no (12) (13), ¿es esto una conspiración también o estamos hablando de un auténtico fraude científico o, como poco, de una mala praxis?

La gentuza que mató a miles de seropositivos con su mierda de medicación tóxica (14) y que a día siguen haciéndolo sólo para forrarse son los auténticos conspiradores. La gentuza que creó el miedo y el terror al VIH, al nivel de provocar que los seropositivos asaltasen la sede de la FDA para tomar cuanto antes AZT (una sentencia de muerte), esa gentuza y los payasos que les siguen el juego aún a día de hoy sí que son unos conspiradores. Y de la peor calaña.

Yo no digo que la mascarilla no sirva para evitar contagios, ya lo decían desde hace diez años los mismos CDC (15): y eso aún suponiendo que exista el SARS-CoV-2, lo que no está tan claro (16); y que los test sean válidos, que no lo son, como ha revelado un reciente estudio (17). Se basan (¡qué raro!) en un fraude. ¿Se van a cansar de mentir ya los oficialistas o es que somos los demás los mentirosos?, ¿seguro que son todo gilipolleces como asegura Pegujalero? Más aún: ¿son todo gilipolleces o nos tratan como a auténticos gilipollas?, ¿dónde está la prueba de que la COVID-19 esté causada por el SARS-CoV-2?

Pero como para un marxista la prueba de la verdad es la práctica miremos dónde están las cifras que demuestren que existe la ola de muertes anunciada, dónde está la pandemia y por qué en países que no ha habido confinamientos no se ha cumplido ninguna predicción de esas que Pegujalero asocia a «pretextos sanitarios». ¿Están en algún sitio esas cifras?, ¿alguien se ha preocupado en cotejar las predicciones con los hechos reales?

Si las empresas de armas provocan guerras, ¿por qué no iban a hacer algo similar las farmacéuticas?, ¿es tan raro plantearse estas cosas? ¿No es el objetivo primordial de las empresas generar y embolsarse plusvalía?

No deja de sorprender que un comunista se haga eco del argumento cínico y miserable –aparte de no comprobable– que afirma que los confinamientos y demás medidas sanitarias han salvado muchas vidas. ¿Cómo se comprueba eso? Yo no lo sé; pero lo que sí que puedo decir, y de primerísima mano, es que las han quitado.

Es más, como digo, las experiencias de otros países en los que no ha habido confinamientos indiscriminados como en Bielorrusia (chantajeada por el FMI con el rescate para que declarase el confinamiento, ¿otra conspiración?) o en Suecia nos dicen que no se ha cumplido ninguno de los pronósticos de los «expertos» ni se ha colapsado ningún hospital. Me temo que Pegujalero tampoco tiene razón en este punto.

Pegujalero afirma mirar la pasada crisis: me parece muy bien, pero es que yo no estoy hablando de eso. Yo estoy hablando de 2021, aquí y ahora, y lo que aquí y ahora –insisto– hay en España es un proceso de centralización de capitales vía deuda. Esas ayudas que Pegujalero menciona no son otra cosa que endeudamiento con el capital financiero, o sea, concentración de los capitales de sectores como el turismo, la hostelería, servicios de alquiler de coches, etc.

Esto es lo que nos muestran los datos con sólo mirar dónde han sido la mayor parte de los ERTEs que mencionas. Estamos en una crisis absoluta y de descomposición del capitalismo y el Estado lo sabe muy bien (al menos mucho mejor que algunos comunistas): por eso se unifica, concentra sus capitales, y –tiene toda la pinta– se prepara para una nueva guerra imperialista para lo cual necesita «pacificar» el interior (de momento vía sanitaria por lo que parece) con el fin de evitar aquello que decía Lenin de transformar la guerra imperialista en civil.

Me gusta –y mucho– como termina el artículo de Pegujalero, con cuya conclusión estoy plenamente de acuerdo: hace falta un partido comunista que dote al proletariado de una política propia e independiente de la burguesía; pero no me gusta nada cómo lo plantea, sugiriendo que como no existe tal partido, apoyar movimientos que dinamiten al Estado es oportunismo. No puedo aceptar esa parte de su conclusión. Tachar todo lo burgués de malo, para oponerlo a todo lo proletario en bloque es sostener posiciones –erróneas– análogas a las luxemburguistas respecto a la cuestión nacional.

Notas:

(1) C. Marx, El Capital, Siglo XXI, 2017, Libro III, p. 228.

(2) V. I. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, en Obras Completas, AKAL, Tomo 14, p. 276.

(3) F. Engels, Dialéctica de la naturaleza, AKAL, Madrid, 2017, p .28.

(4) V. I. Lenin, Sobre el folleto Junius, en Obras Completas, Progreso, 1985, tomo 30, p. 13.

(5) Nancy Padian et. al.; Heterosexual Transmission of Human Immunodeficiency Virus (HIV) in Northern California: Results from a Ten-year Study, American Journal of Epidemiology, Vol. 146, No. 4, pp. 350 y ss.

(6) Los artículos de Robert Gallo y su actuación fueron examinadas por al menos cinco investigaciones independientes, que citamos por orden cronológico a continuación: en 1990-1991 por los NIH, por un comité del Congreso estadounidense entre 1991-1994, por la Oficina de Integridad en la Investigación de los EEUU durante 1991-1993, por el Departamento de Salud estadounidense entre 1991-1994 y por los servicios secretos en 1994. El fraude es de tal magnitud que a día de hoy no se sabe qué paso exactamente en el laboratorio en el que trabajaba Gallo durante los meses de febrero-marzo de 1984, o sea: no se puede reproducir lo que quiera que hiciesen.

(7) F. Barré-Sinoussi et. al., Isolation of a T-lymphotropic retrovirus from a patient at risk for acquired immune deficiency syndrome (AIDS), Science (20 mayo 1983), Vol. 220, pp. 868 y ss.

(8) F. Sinoussi et. al., Purification and Partial Differentiation of the Particles of MurineSarcoma Virus (M. MSV) According to their Sedimentation Rates in SucroseDensity Gradients, Spectra (1973), vol. 4, pp. 237 y ss.

(9) http://theperthgroup.com/TRANSLATIONS/dtlmSpanish.pdf

(10) V. gr. víd. E. Papadopulos-Eleopulos et. al., A critical analysis of Montagnier’s 1983 “seminal” paper, en http://www.theperthgroup.com/Nobel/Montagnier1983Paper.pdf.

(11) https://www.tig.org.za/TIGsp/El%20Grupo%20de%20Perth%20replantea%20la%20existencia%20del%20VIH.pdf (p. 5)

(12) W. P. Faulk et. al., HIV proteins in normal human placentae, American Journal of Reproductive Immunology (1991), vol. 25, pp. 99 y ss.

(13) Fabio Franchi, IN SEARCH OF HIV. Analysis of the value of the tests used for ‘HIV infection’, Leadership Medica, setiembre de 1998 (http://virusmyth.com/aids/hiv/ffsearch.htm).

(14) V. gr. víd. David T. Chiu & Peter H. Duesberg, The toxicity of azidothymidine (AZT) on human and animal cells in culture at concentrations used for antiviral therapy, Genetica (1995), vol. 95, pp. 103 y ss.

(15) https://www.cdc.gov/niosh/docket/review/docket129A/pdfs/NIOSH-129-A_IOMreport.pdf

(16) Stefan Lanka, Mala interpretación VIRUS II. Principio y fin de la crisis del Corona, en https://www.awakingproject.com/mala-interpretacion-virus-ii-dr-stefan-lanka/. Original en alemán: https://wissenschafftplus.de/uploads/article/wissenschafftplus-fehldeutung-virus-teil-2.pdf.

(17) P. Borger et. al., External peer review of the RTPCR test to detect SARS-CoV-2 reveals 10 major scientific flaws at the molecular and methodological level: consequences for false positive results, en https://cormandrostenreview.com/report/.

3 comentarios en “RESPUESTA A PEGUJALERO

  1. Me dispongo a escribir por aquí porque creo que es más directo y no quiero que la web quede colapsada con artículos de respuesta, así los interesados en lo que estamos debatiendo les será más fácil leer todo de seguido si se dan muchos comentarios.

    Te agradezco la respuesta, en mi opinión mucho más detallada y más acertada, dejando las cosas más claras y concuerdo en lo que explicas en los primeros párrafos de que se debate en las trincheras y hay que favorecer al debate.

    Creo que igual ambos nos hemos ido un poco por las ramas sobre lo que trataba el texto principal he intentaré retomarlo.

    Para mí no tiene sentido el apoyo actual a las movilizaciones de la hostelería porque de esta manera seria dejar de lado al trabajador. El trabajador vería que abandonamos su lucha por un apoyo al jefe que le tiene esclavizado y esto le haría alejarse de nuestra influencia política. Eso es mi intención principal con el primer texto. Que el sector servicios deja de lado a multitud de trabajadores por los que nos tenemos que preocupar, mientras que sus jefes salen en televisión “llorando”.

    No reniego del apoyo táctico a sectores de la burguesía. Como Lenin decía en “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación” :
    Con esto se refería Lenin a que el apoyo a ciertas cuestiones y que en esas cuestiones la burguesía se limita ante una solución “práctica” el proletariado buscaría soluciones “más allá” subordinando a los intereses de la lucha de clases.

    Pero a todo esto cuando Lenin se refiere al proletariado, se refiere al proletariado consciente, y militante, porque las fuerzas de las masas estaban conquistadas y podían permitirse esa apoyo táctico en la burguesía, porque las masas lo entenderia como algo temporal y táctico por un fin mayor.
    Ahí es donde yo quiero llegar. Ahora no se da esa situación, los distintos militantes/simpatizantes comunistas estamos dispersados y los obreros poco o nada tienen de interés en nosotros, si encima ven que nos ponemos de lado del burgués de su jefe, perderan la confianza en nosotros. No es menester de ahora el buscar apoyo de la burguesía si no se han dado pasos previos.

    Sobre lo que comentas del tema SIDA/Coronavirus se me queda grande, leeré los artículos, pero aun así se escapa de mi materia de conocimiento. Por eso desde aquí ánimo a algún militante que tenga conocimientos sobre sanidad/biología que aporte en este debate

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  2. Me dispongo a escribir por aquí porque creo que es más directo y no quiero que la web quede colapsada con artículos de respuesta, así los interesados en lo que estamos debatiendo les será más fácil leer todo de seguido si se dan muchos comentarios.

    Te agradezco la respuesta, en mi opinión mucho más detallada y más acertada, dejando las cosas más claras y concuerdo en lo que explicas en los primeros párrafos de que se debate en las trincheras y hay que favorecer al debate.

    Creo que igual ambos nos hemos ido un poco por las ramas sobre lo que trataba el texto principal he intentaré retomarlo.

    Para mí no tiene sentido el apoyo actual a las movilizaciones de la hostelería porque de esta manera seria dejar de lado al trabajador. El trabajador vería que abandonamos su lucha por un apoyo al jefe que le tiene esclavizado y esto le haría alejarse de nuestra influencia política. Eso es mi intención principal con el primer texto. Que el sector servicios deja de lado a multitud de trabajadores por los que nos tenemos que preocupar, mientras que sus jefes salen en televisión “llorando”.

    No reniego del apoyo táctico a sectores de la burguesía. Como Lenin decía en “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación” :
    Con esto se refería Lenin a que el apoyo a ciertas cuestiones y que en esas cuestiones la burguesía se limita ante una solución “práctica” el proletariado buscaría soluciones “más allá” subordinando a los intereses de la lucha de clases.

    Pero a todo esto cuando Lenin se refiere al proletariado, se refiere al proletariado consciente, y militante, porque las fuerzas de las masas estaban conquistadas y podían permitirse esa apoyo táctico en la burguesía, porque las masas lo entenderia como algo temporal y táctico por un fin mayor.
    Ahí es donde yo quiero llegar. Ahora no se da esa situación, los distintos militantes/simpatizantes comunistas estamos dispersados y los obreros poco o nada tienen de interés en nosotros, si encima ven que nos ponemos de lado del burgués de su jefe, perderan la confianza en nosotros. No es menester de ahora el buscar apoyo de la burguesía si no se han dado pasos previos.

    Sobre lo que comentas del tema SIDA/Coronavirus se me queda grande, leeré los artículos, pero aun así se escapa de mi materia de conocimiento. Por eso desde aquí ánimo a algún militante que tenga conocimientos sobre sanidad/biología que aporte en este debate

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  3. Si prefieres este formato yo me adapto, pero con la advertencia de que no colocaré referencias para no cansar y, al fin y al cabo, cortar la lectura de lo que no deja de ser un comentario. Si alguien necesita referencia de algo que la solicite y le remitiré a las fuentes que yo conozco sobre el tema. Dicho esto expongo mis planteamientos al respecto de lo que expones.
    Yo te entiendo y sé lo que quieres decir, pero por eso te puse el ejemplo de Brest-Litovsk: porque a Lenin le dijeron lo mismo, a saber, que si salía de la guerra apoyaba al imperialismo alemán. Es un poco lo que aquí se discute: si no se apoya a un bando se está apoyando al otro, no hay vías medias ni neutrales. Si quieres otro ejemplo tienes a Trotski diciendo que el POUM es un partido traidor (que lo fue, pero en otro sentido diferente al que Trotski se refiere aquí) por haber firmado el programa «democrático-burgués» del Frente Popular, cuando lo contrario era apoyar a los grandes financieros y terratenientes que habían instaurado la II República como un intento de sostener el régimen; en definitiva, otro cambio de esos de «cambiar algo para que nada cambie» tan típicos de España. Es otro ejemplo más de que no hay neutralidad ni apartidismo posibles nunca.
    Yo no creo que el proletariado fuese más consciente en época de Lenin que ahora, por mucho que esté extendida esa opinión. Hoy el proletariado tiene toda una experiencia histórica y está mucho más definido que en tiempos de Lenin (y no digamos de Marx y Engels), cumpliéndose así las previsiones que ya Marx escribió en 1845 (en «La sagrada familia»). Que falta organización, políticas propias y todo lo que quieras estoy de acuerdo y es innegable que esa es la tarea pendiente, pero la conciencia (en el sentido de «grado» que Lenin le da) es mucho (mucho no, muchísimo) mayor que en 1895. La burguesía lo sabe mejor que nosotros y dirige todas sus luchas a destruir los esfuerzos por organizar la lucha política y/o a subsumirla en la lucha de carácter económico, lo que Lenin -con mucha razón- calificó de «espontaneísmo» (¿Qué hacer?) y contra lo que luchó toda su vida.
    Así que lo primero considero que es poner todas las cartas sobre la mesa y hacer un análisis concreto de la situación concreta; ver dónde estamos y dónde está cada uno, así como a dónde queremos ir y cómo lo vamos a hacer: algo que yo no he visto en el programa de ninguna organización (tampoco los he visto todos, claro).
    En base a lo anterior, yo no creo que tengamos algo que temer en lo que los trabajadores vayan a ver en nosotros porque los comunistas no ocultamos nada, vamos con la verdad por delante (la verdad es revolucionaria decía Lenin); considerarles incapaces de comprender el paso de la lucha económica a la política, me parece una falta de respeto y de confianza impropia de un marxista. Es algo que ya reprochaba Engels a la socialdemocracia alemana y que Lenin desenmascaró y puso a las claras a dónde llevaban esas luchas tan propias de los mencheviques (al mantenimiento del status quo). Lenin explicó eso mejor que nadie y no voy a copiar aquí lo que ya escribió sobre:
    a) la «lucha económica», que es espontánea y surge de ese mismo modo (espontáneamente) entre los trabajadores de un mismo gremio por reivindicaciones que podríamos calificar de sindicales y, en definitiva, en reclamo de mejoras salariales, de mejores condiciones de trabajo, etcétera. Como ya has apuntado, esta lucha es insuficiente y debe conducir a
    b) la «lucha política», es decir a la organización propia e independiente del proletariado y por unos fines mucho más ambiciosos, que no son otros que la revolución socialista. Dicho de otra manera: al partido comunista.
    La pequeña burguesía («los jefes “llorando”») es una clase oscilante y va a agotar todas sus posibilidades, por un lado y por otro. Si tiene que cambiar de bando lo hará y, en último término, es una clase que (como todas) debe ser suprimida. Pero, reitero, eso no impide alianzas tácticas. A eso me he referido desde el primer momento con que no hay que buscar enemigos donde no los hay, tesis que -al menos en mi opinión- es válida, lógicamente, sólo en este sentido.
    Creo que incides en un error al plantear el SIDA/coronavirus (sólo) en el terreno sanitario/biológico, es una visión parcial a la que quieren llevarnos a los marxistas para taparnos la boca en base a que no tenemos conocimientos y a que no somos expertos ni médicos ni sanitarios. Es la misma táctica que usa la burguesía cuando dice que el marxismo no es ciencia, o que sólo atiene al terreno social, o que el materialismo dialéctico no es científico: se trata de callar la boca a los marxistas y mantener la concepción positivista de la independencia de la lucha de clases de eso que llaman «ciencias naturales», frente a las «sociales»; una divisón tan inútil como estúpida.
    Digo esto, porque el SIDA (al igual que la pandemia de COVID-19) no fue ninguna declaración médica sino política: que haya una epidemia o una pandemia es una decisión política y no hay más que ver cómo la OMS cambió la definición de pandemia cuando la quiso declarar para cerciorarse de ello.
    Como ya he explicado, tras el fracaso de la campaña de Nixon para culpar a los retrovirus del cáncer la industria del cáncer estadounidense se reconvirtió en la del SIDA: se inventaron la enfermedad (en realidad reconvirtieron enfermedades existentes en SIDA, que pasó de estar asociado a 2 enfermedades a las más de 30 enfermedades que actualmente se asocian al SIDA) y se inventaron la causa (VIH), un montaje criminal y una macroestafa que trasciende lo sanitario y lo biológico para cuya comprensión hace falta algo más que aprobar una carrera: hay que leer «El imperialismo, fase superior del capitalismo» de Lenin.
    Tras una década de fracasos en la búsqueda de los retrovirus del cáncer, los mismos investigadores (Montagnier, Barre-Sinoussi, Gallo, Baltimore, etc.) pasan a buscar la causa del SIDA en algún retrovirus, una simple y poco detallado cronología de los primeros años del SIDA como la siguiente demuestra como aquí hay muy poco de sanidad y biología y mucho de política:
    -Dos años antes de la creación del SIDA por los CDC norteamericanos, en 1979, el estafador Robert Gallo dice haber descubierto un nuevo retrovirus (HLTV-I), para cuyo descubrimiento no usó las técnicas estandarizadas en virología sino sus tristemente célebres (e inespecíficas) reacciones de anticuerpos, causante de un tipo de cáncer (leucemia). Por supuesto no descubrió nada y a día hoy ni siquiera él defiende que ese retrovirus existe. Primer engaño.
    -En 1981 los CDC reportan cinco casos de homosexuales (que no se conocían entre sí) que padecen de un tipo de neumonía concreta y muestran claros síntomas de inmunodeficiencia. Da la casualidad de que a los CDC (Centros de Control de Enfermedades) les van a recortar la subvención sino aparece una pandemia. Para claro que en este momento no estaría mal que apareciese alguna epidemia para algunos.
    -Los CDC comienzan a sembrar la epidemia: a los casos anteriores añaden los habituales sarcomas de Kaposi producto de las drogas recreativas y estimulantes llamadas «popper», tan típicas del ambiente homosexual de principios de los ochenta. A las neumonías anteriores y a los sarcomas de Kaposi se los rebautiza, tras varios cambios, como SIDA, una nueva enfermedad emergente.
    -Al poco tiempo Gallo vuelve a la carga con otro retrovirus de esa familia, el HLTV-II. El motivo de postular otro retrovirus es que había intentado colar el HLTV-I como causante del SIDA, lo que había hecho saltar todas las alarmas: un mismo retrovirus causaba cáncer (multiplicación de células) a la vez que causaba SIDA (mataba células). Algo no cuadraba (en realidad cuando hablamos de SIDA nunca cuadra nada).
    -En 1983 Montagnier y su equipo dicen haber descubierto un nuevo retrovirus, el LAV (al que hoy llaman VIH), en el Instituto Pasteur de París. No sólo no descubren nada sino que Barré-Sinoussi y Chermann (miembros del equipo de Montagnier) firman un artículo que viola sus propios criterios de aislamiento, establecidos por ellos mismos en 1972. A día de hoy Barré-Sinoussi todavía no ha explicado el porqué de este cambio. Segundo engaño, pero aquí hay una verdad: en ningún sitio del artículo se menciona que el LAV (VIH) cause SIDA.
    -Montagnier envía sus cultivos a los laboratorios estadounidenses en los que Gallo y su equipo trabajaban en esclarecer la causa del SIDA.
    -En abril de 1984 y en plena campaña electoral del gobierno de Reagan, Gallo junto con la ministra de Sanidad del Gobierno de Reagan dan una rueda de prensa en la que dicen haber descubierto un nuevo retrovirus (HLTV-III) que es la posible causa del SIDA. Eso lo dice antes de publicar los cuatro artículos que contienen su gran descubrimiento en Science, en los que no se aísla ningún retrovirus. Tercer engaño.
    Este engaño es el mayor de todos y está considerado uno de los mayores fraudes de la historia de la ciencia. El engaño es que esos cuatro artículos han sido falsificados, y el engaño no atañe a una sola falsificación contenida en dichos artículos, sino a varias, que detallo pobremente a continuación:
    1. El superior de Gallo, Popovic, se marcha de vacaciones y deja un borrador mecanografiado de los artículos que van a publicar para que Gallo lo revise, pula el estilo y añada las referencias.
    2. Lejos de cumplir con su cometido y temiendo no presentar algo que satisfaga el anuncio de la rueda de la prensa (y la promesa que había hecho a Science de que tenía un gran descubrimiento) Gallo tacha sentencias claves como el título (que originalmente no hacía referencia al aislamiento de ningún retrovirus), como la frase que hace referencia a que la causa del SIDA aún no ha podido ser establecida o como las líneas que hacen referencia a que habían mezclado sus cultivos con los que les había enviado Montagnier (que será lo que a la larga destape el fraude, pero este plagio es lo de menos) y se saca de la manga cinco hojas adicionales que añade a lo que queda del borrador de Popovic, del que tacha párrafos enteros.
    3. Gallo había enviado sus cultivos a los microscopistas para que hiciesen las micrografías del retrovirus con las que iba a ilustrar sus artículos y mostrar al mundo su gran descubrimiento. Sin embargo, el microscopista envía una carta a Popovic diciendo que en esos cultivos sólo se ven restos celulares y que no hay ningún retrovirus.
    4. Gallo, ni corto ni perezoso y plenamente conocedor de lo anterior añade esas fotos a los artículos, dice que son del HLTV-III (el causante del SIDA) y le agradece al microscopista su trabajo (cuando éste había dejado bien clarito que ahí no había nada de lo que Gallo dice que hay).
    3. Se publican los cuatro artículos falsificados en Science y Popovic, que ha vuelto de sus vacaciones, queda estupefacto al ver las modificaciones que hay en ellos y observar que nada de lo que se describe en esos artículos coincide con lo que hicieron en su laboratorio.
    4. Popovic es consciente de que le pueden meter en un buen lío y se protege enviando los borradores de los artículos a una familiar, lo que a la larga se demostrará acertado y evitará que Gallo puede cargar sobre él la responsabilidad del fraude (como intentó).
    -Pero lo importante aquí es que estos artículos, gracias al marketing de la rueda de prensa, ya se leen como si describiesen la causa del SIDA: se acaban de sacar de la manga la causa de la enfermedad y ya pueden forrarse con el test Elisa (que se patentó, como ya dije, el mismo día de la rueda de prensa). Es un fraude institucionalizado y en el que se hayan implicadas muchas más personas que Gallo, desde la revista Science hasta el gobierno de Reagan.
    -En ningún artículo, ni en el de Montagnier ni en los de Gallo aparece la prueba ni la afirmación de que el VIH causa SIDA. Que el VIH causa SIDA está lejos de ser una declaración científica, pero el hecho es que todo el mundo lo admite como tal.
    -En 1987 Duesberg, de quien Gallo decía que era el mejor retrovirólogo del mundo, publica un artículo donde afirma que no hay ninguna prueba de que el VIH sea la causa del SIDA, sosteniendo también que no hay correlación ninguna entre VIH y SIDA, llegando a afirmar que se han inventado una nueva enfermedad. Duesberg pasa de ser uno de los científicos más reputados (había optado incluso al premio Nóbel) a que se le retiren todas sus becas y sus colegas le abandonen y dejen de publicarle en revistas científicas; pasando a militar en el bando de los conspiranoicos, negacionistas, desacreditados, lunáticos, etc., etc.
    (A modo de curiosidad añado que Kary Mullis, el que inventó la hoy tan famosa PCR, trabajando en el SIDA y redactanto un artículo se da cuenta de que no puede citar el trabajo que demuestra que el VIH causa SIDA, cita que era la única que le faltaba para concluir su artículo. Preguntando a todo el mundo dónde esta la prueba solicitada y no obteniendo respuesta alguna se convence de que el VIH no causa el SIDA y une fuerzas con Duesberg, para quien escribe el prólogo a su obra «Inventing the AIDS virus». En su discurso de aceptación del Nóbel Mullis reiterará que el VIH no causa el SIDA, lo que le supondrá el descrédito del que goza hasta el día de hoy. Para empeorarlo más dirá que la PCR no puede diagnosticar el SIDA y que el cambio climático antropogénico es un fraude, lo que le relega definitivamente al campo de los conspiranoicos, negacionistas y demás calificativos habituales).
    Como vemos aquí hay mucho de política y muy poco de sanidad y biología. Y esas implicaciones políticas y económicas continúan hasta nuestros días. El SIDA sigue, por ejemplo, justificando el colonialismo en África y es un instrumento de dominación imperialista: vía fármacos, fundaciones y ONGs el imperialismo sigue teniendo soberanía sobre África e influyendo sobre las políticas «independientes» de países socialistas como Cuba (cuya gestión del SIDA fue una verdadera lástima, por no hablar más contundentemente) o a la antigua URSS.
    El SIDA, por poner otro ejemplo y terminar, encubre al imperialismo y a los estragos y el espolio que éste ha provocado en África. La creación de la epidemia de SIDA fue bastante original: ¿Qué no podemos hacer test en África? No pasa nada, se cambian los criterios de diagnóstico. Un truco que ya se aplica en el «primer mundo» donde, con un mismo resultado en los test, en Estados Unidos eres seropositivo y en Australia no (¿curioso no?). Engaño ¿número?
    Y lo dejo aquí por el momento, pero pueden salir muchas más cosas de las que hasta ahora han aparecido en esta discusión. El SIDA es, sin duda, la mayor estafa científica de todos los tiempos.
    ¿Por qué ocultan esta estafa en las facultades y en los colegios? Me gustaría saber cuánta gente sabía de esto antes de leerlo aquí.
    Algunos nos tardamos en dar cuenta de que nos habían tomado el pelo, pero ya no nos volvimos a creer ninguna pandemia de importación yanqui: sea la gripe porcina, la de las vacas locas, la de la Gripe A o la del coronavirus. Todas ellas mantienen varios hilos comunes (los cuales merecerían una discusión aparte) pero basta darnos cuenta de que el actual «experto» y máximo responsable de la pandemia en Estados Unidos es Anthony Fauci: el mismo que presionó a la FDA para que aprobasen el AZT (sin los correspondientes ensayos previos) que mató a toda una generación de seropositivos y uno de los gerifaltes del SIDA más conocidos para el cual no hay calificativos suficientemente contundentes.

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