Que son y respuestas populares a las macrogranjas.

Artículo de: Comunistas de Castilla

En el territorio castellano está aumentando la presencia de los llamados “Proyectos de Ganadería Intensiva Porcina”, también llamadas Macrogranjas por el común popular. Este apodo hace énfasis en que no son explotaciones porcinas ordinarias, como pueden ser los pequeños propietarios ganaderos. Se considera necesario hacer un breve análisis general de los negocios que últimamente se están implantando en nuestro rural, como afectan al mismo, y alguna de las respuestas de las vecinas ante esta situación.
Las Macrogranjas, son la máxima expresión de una industria puramente capitalista masificada y dedicada a la cría de cerdos. Utilizando el producto final de estas para contribuir al gran mercado mundial de importación-exportación. En concreto, la carne resultante de estas explotaciones va directa en gran medida a países como la República Popular China, utilizando así los territorios del Estado español ocupados por este negocio como establos de la producción global.
La aparición de estos gigantes productivos está suponiendo grandes problemas a nuestra salud y la de nuestra tierra. Tanto a nivel medioambiental y demográfico, como al conjunto de trabajadores y trabajadoras, todo esto enmarcado en su mayoría, en el medio rural. Bastantes pueblos se han organizado y concentrado mostrando su repulsa a estas corporaciones de ganadería industrial.
Partiendo de la base de que a través de la ganadería se emiten un 14% de los gases de efecto invernadero en estado español según el INE, masificando e intensificando este sector de la actividad primaria, se aumenta de una manera desproporcionada la cantidad de animales destinados a ella, que provoca así un incremento de este tipo de contaminación.
Entre los impactos más directos en nuestra salud nos encontramos a corto plazo con enfermedades derivadas del consumo de carne, desde el análisis económico, la evolución del precio del producto es clara: se reduce el precio de ésta y a su vez la calidad. El aumento en la población de problemas cardiovasculares, cáncer, diabetes de tipo II, obesidad, resistencia a los antibióticos, etc. es una consecuencia potencial de todo esto.
La República Popular China atraviesa una crisis alimentaria y sanitaria derivada de gripes porcinas, y por ello requieren una elevada importación de carne por parte del extranjero, los gobiernos de determinados países como España o Argentina destinan un porcentaje de la producción cárnica a dicho país.
El capitalismo industrial no deja ni un hueco sin aprovechar, los beneficios de las grandes corporaciones siempre van a ser más importantes que la vida de las personas o de los animales. Como bien sabemos, bajo esta sociedad de mercado no existe ni existirá un sistema del bienestar si se puede explotar a cambio de más rentabilidad económica, substrayendo toda la plusvalía posible de la clase obrera que trabaja en estas explotaciones y haciendo que dentro de estas instalaciones los animales malvivan hacinados y con condiciones paupérrimas que fomentan el sufrimiento de estos seres vivos. La superficie cultivada del Estado español está destinada en su mayoría para la producción de animales, lo que implica que la extensión de estas Macrogranjas es parte no destinada al desarrollo y nos deja un paisaje con unos hábitats cada vez más destruidos. Estamos hablando de instalaciones masivas, con una capacidad en torno a las 7.000 mil cabezas de ganado como mínimo.

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Del enfoque global al local.


Las áreas más afectadas según se han ido desarrollando estos proyectos han sido las zonas rurales, últimamente vemos a bastantes vecinas y vecinos de, por ejemplo, Palencia o Burgos entre otros tantos lugares, movilizándose en contra de las “Macrogranjas” con lemas tan claros como “Los pueblos se vacían cuando llegan los malos olores”, “¡Alerta!, agua contaminada con purines”, “Por salud de todas”. A raíz de estas quejas populares nos adentramos en lo que son otros problemas medioambientales favorecidos por estos nuevos proyectos: escasez de agua, que es dedicada a la explotación masiva de las cabezas de ganado, generación masiva de deshechos, como los purines: residuos orgánicos resultado del ejercicio ganadero, deyecciones, sobras de alimentos, distintos tipos de agua usadas en el abrevadero, lavado… aparte de generar malos olores y lixiviados, son altamente contaminantes ante la falta de buena gestión. La excesiva creación de estos restos, que bien utilizados pueden servir incluso de abono gratuito, está provocando en general una degradación mayúscula del medioambiente, demasiado nitrógeno en acuíferos, el cierre de pozos, contaminación de aguas… Esta polución por nitratos tiene a su vez implicaciones demográficas, haciendo que la vida en las zonas afectadas por esto no sea igual de atractiva, en conclusión, incentivando todavía más el éxodo a áreas urbanas que se está viviendo en nuestros pueblos en las últimas décadas.
Huelga decir que estas granjas intensivas porcinas destruyen una parte de la biodiversidad, desapareciendo poco a poco razas autóctonas en pro de unos animales más rentables para el negocio, primando la productividad, la eficacia y la eficiencia económica de estos nuevos “animales híbridos” frente a los de la propia tierra. Nada tiene que ver el trato y los deseos de los pequeños ganaderos y asociaciones a los de estas empresas, manteniendo un equilibrio con el medio natural, haciendo servicio y sirviendo de recursos locales, alimentando a sus animales de los pastos, rastrojos o barbechos, desbrozando y “limpiando” el suelo, y siendo propiamente alimento para depredadores de la zona, como buitres o lobos.
Por otro lado, las Macrogranjas, además de romper el ciclo natural del carbono, empeorando la cubierta fomentando la erosión, generan los nuevos “híbridos” que son alimentados con productos procesados, energéticos, soja… creando un “producto final” completamente diferente.
A pesar de que estas Macrogranjas hacen que aumente la rentabilidad económica de la actividad primaria, disminuyendo la duración de los ciclos productivos y eliminando la estacionalidad reproductiva, hacen que haya más bioseguridad que en las explotaciones familiares, con métodos más profesionalizados a nivel mecánica y control, si nos centramos en la parte laboral encontramos competencia desleal camuflada con la ganadería extensiva, reducción de empleos y puestos de trabajo dedicados a esta actividad. Al igual que ha pasado con otros muchos sectores, la actividad ganadera ha sido atacada por políticas neoliberales, incrementando a pasos agigantados la propiedad y la concentración de la producción en manos de unos pocos. En concreto los últimos 14 proyectos propuestos a evaluación son llevados por la empresa Decamed Trading SL. Lo que supone, el arrebato a las pequeñas y medianas granjas de la zona de un nicho de este mercado. Hay que destacar también la mecanización, una Macrogranja genera mucho menos puestos de trabajo que la ganadería extensiva. Esto supone a su vez, una pérdida de tradiciones, saberes populares y conocimientos pasados de generación a generación hacen que el mundo rural vuelva a perder una parte de su esencia, tradición y conciencia. Es necesaria la recuperación del mundo rural, saqueado por políticas gubernamentales con sesgo ideológico que buscan la desintegración de estos núcleos, así como el aprovechamiento capitalista de los mismos.
En resumen, los purines generan un olor que dificulta la vida en las zonas afectadas, así como contaminación y enfermedades respiratorias, se pierden puestos de trabajo y se empobrecen las zonas en las que se implantan estas instalaciones, ingredientes más que necesarios para llevar a la gente de los pueblos a las urbes y abandonar la vida en sus tierras, abandonando sus raíces y empujando a la colectividad a los centros de creación de individualismo masivo y a la consecuente pérdida de conciencia de clase.
Como es lógico, estas grandes corporaciones someten a los desposeídos en todos los niveles, planteando diversas dicotomías: las Macrogranjas no son queridas en las comarcas, pero ofrecen puestos de trabajo que difícilmente se rechazan, aun menos con la crisis venidera. El alimento final que generan, de una calidad que pone en riesgo a los consumidos va destinado, además de a la exportación, a aquellos que no tienen la posibilidad de elegir lo que comen debido a su nivel de ingresos limitado.
El neoliberalismo vuelve a atacar a la clase trabajadora, no solo en sus puestos de trabajo, también en su calidad de vida.


Presión y denuncia popular


Pisoraca y Comarcas Vivas son algunas de estas plataformas que luchan contra estas formas de ganadería intensiva y las implicaciones negativas que tienen en las comarcas donde se localicen. Algunas de estas asociaciones han presentado alegaciones a la Junta, una por cada uno de los 14 proyectos que se quieren poner en marcha. Ya que, aunque el pasado 29 de octubre la Diputación apoyo el rechazo a la instalación de estos proyectos, no tiene competencia en esta materia. Está siendo un duelo directo de organizaciones y asociaciones populares con sus respectivos abogados contra abogados pagados por grandes asesorías de miles de millones de euros. Una lucha judicial con, claramente desigualdad de herramientas y oportunidades.
Para concluir en positivo y con ejemplos de esperanza no debemos olvidar que existe una lucha popular de vecinas que se han organizado (tanto a nivel plataformas “más institucionales” como a nivel individualidades) y están denunciando la situación, haciendo una labor reivindicativa y divulgativa, a través reunirse en acontecimientos donde se puede dar un poco de luz, asambleas, charlas, propaganda, acciones directas…


Imagenes: Aguillar de Campoo, 2020
Anexo: Los 14 proyectos lanzados a evaluación están destinados a encontrarse en Espinosa de Villagonzalo, Montoto de Ojeda, Espinosa, Vid de Ojeda, Hijosa de Boedo, Olmos de Pisuerga, Naveros de Pisuerga, San Martin del Monte, San Quirce de Río Pisuerga, Prrádanos de Ojeda, Dehesa de Romanos, Payo de Ojeda y Cuevas de Amaya. Componiendo un total de dos granjas de madres, dos de transición y diez cebos.

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