Grupo Renault: el capitalismo siempre quiere más

Artículo por: Comunistas de Castilla Nacional

En fechas recientes se ha constituido la comisión negociadora, compuesta por empresa y sindicatos, para la negociación del nuevo convenio colectivo del grupo Renault (lo que históricamente hemos conocido como FASA – fábrica de automóviles, S.A-), para sus factorías en Castilla -Palencia, Valladolid y Madrid- y Andalucía -Sevilla-.

A nadie sorprende que la multinacional del automóvil, auténtica precursora en la implantación de la precariedad laboral más absoluta haya avisado de la supuesta gravedad de la situación de la compañía para montar el numerito de un panorama apocalíptico que justifique los ajustes para el nuevo convenio colectivo.

Bajo el mantra de la competitividad, la multinacional pretende introducir en el nuevo convenio importantes modificaciones de las condiciones de trabajo y salariales, con un significativo aumento de días de trabajo al año, mayor flexibilidad con la aplicación de la bolsa de horas, la introducción de la contratación a través de ETT, menor retribución para los nuevos ingresos durante un periodo de tiempo, reducción salarial de los pluses de nocturnidad, festivo y rotación, etc.

Y para justificar toda esta batería de agresiones a los derechos de las trabajadoras y trabajadores de Renault, se despachan con el anuncio del despido de 300 personas a partir de enero de 2021 en su factoría de Palencia, por la supuesta bajada de ventas de los modelos fabricados dicha factoría. Y avisa también de la movilidad geográfica del personal con contrato indefinido a la factoría de Valladolid (algo que siempre se utilizó como castigo, si protestas, te movemos de Valladolid a Palencia y viceversa).

No se le ocurre a la dirección de la multinacional, por ejemplo, reducir los neo esclavistas ritmos de trabajo en la cadena de montaje para ajustar la producción a la demanda. No se le ocurre la posibilidad de compensar esa bajada de ventas con una reducción de beneficios, teniendo en cuenta que la multinacional en el estado español obtuvo 129,8 y 110 millones de euros en los años 2018 y 2019 respectivamente. El consejo de administración se reparte los beneficios y como siempre, socializa las pérdidas.

No se le ocurre, sencillamente, porque el capitalismo siempre quiere más, más beneficio con menor inversión, esa es su lógica, y está en absoluta contradicción con los intereses de los trabajadores y trabajadoras, para quienes la tarea básica es reducir las plusvalías que nos extrae el capital y que es la base de su beneficio: sus millones se asientan sobre nuestra explotación y la destrucción de nuestra salud y nuestra dignidad.

Ante esta situación los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO) han puesto el grito en el cielo. Pero años de retrocesos en derechos, aceptación de convenios regresivos y planes industriales salvajes les desacreditan ante los trabajadores y trabajadoras. Son demasiados años de condescendencia con la compañía como para que ahora quieran vendernos humo. CGT y Trabajadores Unidos (TU) mantienen posiciones más combativas sobre los despidos anunciados y la negociación del convenio, pero en el caso de los primeros hay que distinguir la combatividad y el compromiso con la clase trabajadora del postureo en el que algunos, son verdaderos especialistas.

Miles de jóvenes de toda Castilla y de otros territorios se desplazan a Valladolid y Palencia para trabajar en Renault con contratos eventuales, malviviendo en pisos compartidos, con alquileres desorbitados y soportando ritmos de trabajo que dejan secuelas físicas de por vida. Finaliza tu contrato y vuelta a la rueda del desempleo. Si has sido suficientemente sumiso o sumisa te vuelven a contratar, y así hasta que deciden prescindir de ti. Se encadenan contratos, en un flagrante fraude de ley que la inspección de trabajo tolera y permite mirando para otro lado mientras algunos sindicatos trapichean contratos a cambio de afiliación y sigue la rueda. Los dirigentes de Renault deben ser conocedores del odio acumulado que están generando. Y corren peligro cuando esa rabia se convierta en conciencia y organización.

Esta es la realidad de una multinacional donde el brillo del rombo, su característico símbolo, luce sobre la explotación de nuestra clase trabajadora.

Desde Comunistas de Castilla denunciamos los despidos anunciados en la factoría de Palencia y las pretensiones de la dirección de Renault para el nuevo convenio colectivo. Urge la unidad de las posiciones más combativas del sindicalismo de clase practicado desde la base y por las personas, sean del sindicato que sean. FASA Renault siempre fue el germen de grandes luchas obreras, recuperemos ese espíritu. Solidaridad y cooperación, ¡La lucha es el único camino!

Comunistas de Castilla, noviembre 2021.

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