Breve síntesis de la represión de las mujeres rurales durante el Franquismo. Un punto de partida para la investigación de los orígenes, perpetuación y consolidación de las diferentes opresiones durante este periodo

Artículo por: Encuentro de Mujeres Comuneras Dorotea Santos

El presente texto no pretende ser un trabajo de investigación, sino una breve síntesis de la situación de las mujeres rurales durante el Franquismo. La gran cantidad de bibliografía existente -con las diversidades subjetivas provenientes del posicionamiento político de los autores -dificulta la búsqueda de información veraz, consecuente con la historia y comprometida con la memoria.

Durante la II República se consiguió avanzar hacia la liberación femenina desde una óptica burguesa, consiguiendo el derecho a voto, divorcio, acceso al trabajo, etc. Es un momento clave que, sin embargo, también es necesario desmitificar. Los sucesivos gobiernos pseudoprogres y ultraconservadores, y los partidos partícipes en los mismos (la CEDA de Gil Robles, o Renovación Española, de Goicochea y Calvo Sotelo) dejan patente que el problema de la realidad de España no es sino su propia construcción, más allá del eterno debate monarquía-república.

Sin embargo, es necesario hacer un ejercicio de análisis de realidad y comprender qué pasó en ese momento. Con el acceso al trabajo, empezaron a formarse las primeras sanitarias, funcionarias y profesoras. Y, con la realidad política del momento, también ampliaron su capacidad de organización y su actividad revolucionaria.

Pero vamos a lo que nos atañe. La extrema derecha no tardó en eliminar los avances obtenidos. Durante la Guerra Civil, la posguerra y el Franquismo, el nacionalsocialismo se aseguró de aniquilar a las personas que ayudaron a construir un camino hacia la libertad de la mujer, inculcando el miedo en la sociedad.

Este es un factor que se empleaba en la dictadura para conseguir sus objetivos, utilizaban el sentimiento por la patria para lograr que la sociedad obtuviese una lengua, cultura y un sentimiento de pertenencia de un lugar común, es lo que se denomina “españolización”. Este factor fue determinante en el medio rural. Las malas comunicaciones y el aislamiento, así como el éxodo rural, perpetuó el analfabetismo y fomentó la malinformación y la desinformación.

El fascismo español supo cómo jugar esta carta. Se eliminaron medidas que se habían utilizado para paliar el analfabetismo en el mundo rural -el mejor ejemplo es La Barraca, de Federico García Lorca, un grupo que representaba obras de teatro por los pueblos-.

Se utilizó la vía educativa para crear una sociedad que preservara y difundiera los valores del régimen. Para el régimen dictatorial era tan importante inculcar estos principios que llegaron a construir una escuela en Aranjuez, cuya función era formar a las mujeres y que ellas mismas instruyesen a otras mujeres en el ámbito rural. Además, los pueblos estaban impregnados de esa franquista tradición nacional, de costumbres ineludibles y con una fortísima presencia ultracatólica, denigrante y contra la dignidad de las mujeres obreras y rurales.

El Franquismo fue un periodo con mucha violencia represiva general, además de una propia sobre la mujer, a las cuales se las humillaba, rapaba, violaba y se les negaba sus derechos. Aquellas que habían ejercido algún tipo de trabajo vinculado a la masculinidad según el régimen, eran doblemente castigadas.

Encontrar información sobre la mujer en esta época es difícil, ya que el grado de violencia hacia ellas era muy alto, lo que producía una gran humillación en las familias afectadas y por parte del régimen, no se creaban documentos para no dejar constancia de los hechos.

Se crearon cuarenta y tres cárceles para mujeres (en el Encuentro de Mujeres Comuneras ‘María Cascaja’ se trabajó también sobre la situación de las presas en la ciudad castellana de Segovia) repartidas por todo el territorio estatal. La situación de las presas era infrahumana y las cárceles eran foco de infecciones, como la sífilis o la meningitis. Los recursos de primera necesidad, como el agua o el alimento, eran insuficientes.

El derecho de luto y la memoria pública de los muertos fue prohibido, lo que afectó en su mayoría a las mujeres, ya que la mayoría de los combatientes de guerra eran hombres. Así, se constituyó un paradigma social en el mundo rural que relegaba a las mujeres a una situación de total dependencia de un hombre -ya fuera padre o marido -y de las labores del hogar, coincidiendo esto plenamente con la concepción de mujer reproductora, tanto en otras dictaduras (nazismo alemán), como en otras sociedades anteriores.

Las mujeres revolucionarias que ayudaron a la formación de las guerrillas fueron torturadas, encarceladas y asesinadas por ello. Estos guerrilleros llamados “maquis” eran mayoritariamente hombres del entorno rural, apoyados por sus vecinos/as y aliados con los campesinos.

Las mujeres rurales siempre han llevado a cabo labores en el campo, pero nunca han sido visibilizadas debido a la falta de perspectiva de género en las estadísticas oficiales.

Además, era imprescindible que estas participaran en la recogida de recursos para que la familia pudiera mantenerse. En la dictadura se fomentó que las mujeres dejaran su trabajo para dedicarse a las tareas de la casa y a su familia, aunque esto dependía mucho de la clase social y del estado civil (viuda, soltera o incapacidad de trabajar del cónyuge) de la misma. Por supuesto, las burguesas eran infinitamente más privilegiadas.

La mujer se vio en una situación de discriminación al sufrir más el desempleo y realizar el mismo trabajo por salarios inferiores.

Ya en la posguerra empezaron a reunirse para discutir temas como el desempleo, derechos sociales o temas más puramente políticos, vinculados al socialismo y anarquismo.

Quienes hablen de la represión de la mujer en el campo han de partir de la base de una doble realidad (urbana/rural) y prestar atención a las circunstancias concretas de este espacio y tiempo concretos. Animamos, desde aquí, a trabajar en la investigación de este tema para vislumbrar la realidad de las mujeres en los pueblos castellanos.

Porque quién no conoce su historia está condenado a repetirla.

Por la lucha contra el capital, por la liberación de los pueblos, de la mujer, del rural y contra el fascismo y el nacionalcatolicismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s