Articulo histórico sobre el Batallón de los Comuneros

Escrito por: Comisión memoria Histórica de la Coordinadora Antifascista de Madrid

La unión de milicias antifascistas castellanas Batallón de los Comuneros surgió después de un decreto del 3 de agosto de 1936, en el que Largo Caballero llamó a que se instituyeran batallones de voluntarios que plantaran cara a las tropas fascistas, con el propósito a su vez de liberar las ciudades de Ávila y Salamanca y para que estas se unieran a la columna castellana.

Este batallón se fundó a iniciativa del centro abulense, que se encontraba en la calle fomento nº 11 de Madrid. Tanto el nombre como su procedencia geográfica dejan claro que era un batallón de carácter territorial en el que se revindicaban como los descendentes naturales de los comuneros históricos y trasmisores de esos valores revolucionarios.

El 10 de agosto comenzó el alistamiento, se empezó a avisar por radio y por medios de comunicación de la época como Unión Radio Madrid, punto de referencia para este tipo de informaciones. Se hacían llamamientos diarios para que se alistaran voluntarios y en apenas pocos días lograron reunir a más de 200 personas entre hombres y mujeres con origen mayoritaria-mente castellano, muchos emigrados de las provincias a Madrid.

Uno de los enfrentamientos en los que el batallón desempeñó un papel determinante y que le supuso un coste cuantitativo fue cuando acudieron a defender el avance de las tropas marroquíes en la provincia de Toledo, en los pueblos de Griñón e Illescas. Pero el colofón final, donde más daños sufrió, fue en la localidad de Santa Cruz de Retamar. En el Archivo Militar de Salamanca se encuentran multitud de fichas de milicianos en las que indican heridas de me-tralla o de tiro.

Debido al Decreto de Militarización del 30 de septiembre sobre las milicias populares, la Unidad de Voluntarios Antifascistas Comuneros pasó a integrarse en la 40 Brigada Mixta del Ejército Popular Republicano, dentro de la 7ª División con el teniente coronel Ortega al mando. El ya 60 Batallón consiguió así mandos profesionales y más material de guerra. Más de 2.200 comuneros lucharon bajo los sucesivos mandos de Salvador Blázquez, A. Montesqui, Julián del Castillo, Ángel Rillo Ruiz y Gregorio Morollón de Cos.

Con el tiempo, llegó a ser un Batallón muy bien visto por el pueblo, una de las causas era por su disciplina y sacrificio, luchaban 8 días y descansaban 2. Además, contaron con un boletín interno que llegó a ser el portavoz de la Brigada Mixta. Aunque los comuneros también defendieron otras zonas como la Casa de Campo, su lucha más importante tuvo lugar el martes 15 de noviembre de 1936 en la Ciudad Universitaria. En un principio, iniciada la guerra, la Brigada Internacional XI defendió el noroeste de la capital. Con cuartel general situado en la Facultad de Filosofía y Letras, fueron sucedidos por el Batallón Comuneros de Castilla. De ese modo quedaron estos en la defensa de la Ciudad Universitaria, escenario de una de las batallas más crueles de la guerra en noviembre de 1936. Allí defendieron Madrid del ataque fascista hasta el final de la contienda.

Sobre los batallones antifascistas en general se puede destacar que muchos eran organizados por los refugiados de provincias o por grupos profesionales, como Batallón de Arte Gráficas. Pero los de carácter político geográfico como el Batallón de los Comuneros también desempeñaron un gran papel en la defensa antifascista del territorio. En Asturias, por ejemplo, se encontraba el Batallón Aida Lafuente, llamado así en honor a una joven miliciana que fue asesinada en la revolución de Asturias del 34.

Cabe destacar que dentro del Batallón de los Comuneros: un 40% eran militantes de CNT, otro 40% de UGT/Frente de Trabajadores de la Tierra y el 20% restante se encontraban afilia-dos a otras organizaciones como PCE, JSU, JULIS, Izquierda Republicana o Juventudes Comunistas. Aunque el grueso de la formación eran hombres, existía un reducto de mujeres (10 por cada 200 milicianos) que, aunque tenían número, entraban en el taller de costura y confección de la ropa del batallón.

Respecto a su estado civil, un 82% eran solteros, algunos dejando hijos muy pequeños de entre 6 meses y 4 años. Sus profesiones eran muy variadas: músicos, periodistas, caldereros, contables, albañiles, carniceros, mineros, panaderos, confiteros, siendo las ocupaciones jornaleras y estudiantiles las más abundantes.

Esta no es más que una humilde reseña de toda la información en torno al batallón que ha permanecido durante décadas perdida, enterrada por el franquismo y el yugo del Estado español. Nos gustaría hacer un llamamiento a todos los historiadores e historiadoras castellanas a que continuéis investigando sobre ello, no olvidemos a quienes derramaron la sangre por nuestra tierra, no permitamos que nos roben nuestra historia.

Aprendamos de ellos, de su disciplina y compromiso, peleemos sin descanso ni posibilidad de rendición. Sigamos ese hilo morado de la historia que nos deja el batallón. Para como ellos derrotar al fascismo, pero, sobre todo, para construir un mundo nuevo.

Verdad, memoria, revolución social.

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