500 años de memoria de la lucha popular castellana

Por: Comunistas de Castilla

Cuando se recordó el 500 aniversario del mal llamado descubrimiento de América, el poder político y mediático se apresuró a hacer de esa ocasión un fastuoso recordatorio del mismo para alabar la extraordinaria contribución española en el desarrollo social y cultural en todo lo ancho del continente americano, cuando, en realidad, fue una sangrienta expedición de conquista y colonización que costó durante los cuatro siglos que llegó a alcanzar, la cifra de ochenta millones de muertos. El saqueo, la esclavitud, el exterminio de poblaciones indígenas enteras y la aniquilación cultural fue la verdadera contribución española.

En 2020, cuando se cumplen 500 años de uno de los episodios históricos más trascendentales en la historia de la península Ibérica, como fue la Revolución Comunera, no se ha activado ningún resorte institucional ni mediático que recuerde la importancia de tal acontecimiento. Y no por razón de la pandemia pues, antes de declararse el estado de excepción no se había dispuesto nada en ese sentido, salvo la ignominiosa farsa institucional de la celebración del Día de Castilla y León el 23 de abril.

Es bien conocido el dicho de la historia la escriben los que ganan y lo hacen como les da la gana, añadimos, es decir, alabando al poderoso y sus intereses y, al tiempo, ninguneando al perdedor. Eso ha ocurrido con el levantamiento popular llamado de las Comunidades de Castilla. Ni en libros de texto, ni en las noticias de prensa se hace eco de lo que hace cinco siglos estuvo a punto de triunfar: una Revolución Social democrática, nacional, igualitaria, de los de abajo contra los de arriba, el Rey, los nobles y la Iglesia, en definitiva contra ese Imperio español que llevaba la guerra y la muerte en un territorio tan vasto del que se dijo “no se ponía el sol” para orgullo del españolito de a pie siempre presto a cobijarse en la sombra execrable de la mesa del señor a recoger unas migajas.

Porque como nos recuerdan los buenos historiadores que han buceado de verdad en la recreación de los hechos y su significado, la voz Comunidad era equivalente a rebelión contra la autoridad, una rebelión de las clases bajas contra las altas, una revolución. Es la revolución campesina que durante años habían visto perder las ventajas que tanto habían luchado para conseguir de la Castilla democrática a favor de los señores nobles; es la revolución de los plateros que quisieron impedir la salida de Carlos V de Valladolid; de los cardadores que lincharon al procurador de Tordesillas; del bajo clero formado por curas de aldea y frailes que desprecian la autoridad civil y el nepotismo de los jerarcas eclesiásticos. De triunfar este movimiento popular, la Corte de Carlos V hubiera sido desmantelada, con el príncipe a la fuga o en el cadalso y toda la Historia posterior hubiera sido bien diferente.

Y bien que conocemos los efectos de tal historia: esta Tierra no se recuperó jamás: dividida, despoblada, envejecida, obligada a la emigración y destinada a la exportación de mano de obra cualificada o no, extracción de materias primas y basurero de desechos industriales. Tierra a la que no importa destruir su medio ambiente. Todo para satisfacer las demandas de los ricos poseedores que conforman ese poder imperialista, capitalista, fascista y patriarcal que se llama estado español.

La lección que debemos sacar de aquellos acontecimientos nos parece bastante clara, sólo con la unidad de todo el Pueblo Trabajador Castellano podemos hacer frente a esta situación de abandono y miseria que padecemos. Los estragos que a nivel sanitario está produciendo la pandemia donde la responsabilidad de nuestro modelo de salud estatal-privado capitalista es enorme, se acompañan con una crisis económica que perjudicará a las clases trabajadoras con desempleo, bajada de salarios y desaparición de derechos laborales básicos al tiempo que con sobreexplotación, marginalidad y todas las respuestas que el sistema autoritario utiliza al tiempo: represión política y policial, racismo, xenofobia, machismo…

Es tiempo de lucha, de lucha organizada que debe tensionar todos los recursos de autodefensa popular de los que disponemos. Es tiempo para que todas las organizaciones que luchan por los derechos en nuestra Tierra ya sean culturales, sociales, ecologistas, feministas, a favor de las libertades públicas, vecinales, juveniles, estudiantiles, políticas, sindicales, a favor de los emigrantes, del campo y la ciudad, etc. conformemos ese gran movimiento popular castellano que se resista y enfrente al Poder constituido con su corte de reyezuelos, capitalistas, banqueros, militares, altos funcionarios, medios y políticos, todos ellos unidos en la corrupción y la explotación del Pueblo Trabajador, que haga en nuestra Tierra como lo que escribió Juan de la Encina:

«No avia en ella [Castilla en 1520] lugar

que no desease estar

franco y libre y syn señor

y aun syn rrey enperador»

¡VIVA CASTILLA LIBRE Y COMUNERA!

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO TRABAJADOR CASTELLANO!

¡SOCIALISMO, INDEPENDENCIA, FEMINISMO!

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