Manifiesto Asamblea Feminista de Aranda 21 de diciembre

La manifestación convocada el sábado 21 de diciembre en la Plaza del Trigo de Aranda de Duero por la Asamblea Feminista de Aranda reunió a medio millar de personas en apoyo a la adolescente violada, venidas de todas las provincias castellanas así como de Asturias y Euskal Herria. Allí se leyó el siguiente manifiesto:

“Buenas tardes. Somos la Asamblea Feminista de Aranda. Gracias a todas por venir a esta concentración que hemos convocado, para decir que ESTAMOS MUY CABREADAS.

¡NO QUEREMOS QUE NINGUNA AGRESIÓN QUEDE SIN RESPUESTA!

Ante los hechos acontecidos el pasado sábado 14 de diciembre a las 18:00h en la plaza Mayor de Aranda de Duero, en la que tuvo lugar una concentración a favor de tres violadores de una menor de 16 años, desde la Asamblea Feminista de Aranda hemos convocado esta concentración como muestra de rechazo y repulsa y, a su vez, de apoyo a nuestra vecina y a todas las mujeres que, además de agredidas, son juzgadas.

El hecho de que un grupo de personas se manifieste abiertamente en contra de la versión de una menor de 16 años sobre los abusos recibidos, deja en evidencia que aún tenemos mucho camino que recorrer para entender qué es realmente un abuso o una violación.

Una vez más nos vemos obligadas a salir a las calles a recordaros: que una violación no ocurre sólo cuando un desconocido te agarra por la calle y te mata o te deja el cuerpo lleno de moratones que evidencian la agresión. Una violación ocurre cuando hay falta de consentimiento, cuando no se tiene el mismo nivel de conciencia, cuando hay superioridad de fuerza, CUANDO LA OTRA PERSONA NO ESTÁ DISFRUTANDO, y un largo etcétera de situaciones similares.

¡SÓLO SÍ ES SÍ!

Pero la violación no es la única forma de violencia machista. Cuando juzgáis a una menor por haber sido violada, ES VIOLENCIA. Cuando la acosáis y amenazáis por denunciar haber sufrido una agresión, ES VIOLENCIA. Cuando la señaláis por la calle y la insultáis en vuestras conversaciones, ES VIOLENCIA. Cuando difundís contenido privado para justificar lo injustificable, violáis su intimidad, y eso ES VIOLENCIA.

¡GUARDAR SILENCIO, ANTE LA VIOLENCIA, TAMBIÉN ES VIOLENCIA!

Silencio como el que está guardando el Excelentísimo Ayuntamiento de Aranda de Duero, o la subdelegación pertinente que permitió una concentración de apoyo a tres violadores. Porque defender a 3 violadores, es defender la violación. Y a este silencio institucional se le añaden los intereses capitalistas de los medios de comunicación mayoritarios, que lo único que quieren es monetizar las polémicas, generando dolor y carnaza, en lugar de sensibilizar y crear conciencia, respecto a un tema en el que se supone todos deberíamos tener clara nuestra postura. Guardar silencio ante una situación de injusticia, es posicionarse: si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el bando del opresor. La neutralidad no existe.

¡ANTE LOS ABUSOS Y VIOLACIONES, ANTE LA PASIVIDAD DE LAS INSTITUCIONES, ACCIÓN FEMINISTA!

Denunciamos la misoginia que se esconde tras asumir que una mujer se invente unos hechos con el único objetivo de hacer daño. Y nos preguntamos… ¿Por qué en otros casos no se cuestiona a la persona agredida? Es muy fácil: porque somos mujeres, y porque estamos cuestionando sus privilegios.

Este descrédito sistemático a nuestra palabra sigue impidiendo que las mujeres nos sintamos libres y seguras para denunciar las agresiones que sufrimos, normalizándolas así, guardándolas en lo más profundo de nuestro dolor, por miedo a ser la siguiente señalada, la siguiente silenciada, la siguiente lapidada. Cada vez que una mujer calla por miedo, el mundo da un paso atrás.

¡SI NO NOS MATAN NO NOS CREÉIS!

Exigimos a la sociedad, a las instituciones y a los medios de comunicación, que dejéis de poner el foco en la mujer que sufre la injusticia, y empecéis a ponerlo en quien la provoca; es decir, en aquellos que ejercen violencia sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes. Porque no somos nosotras las que morimos a manos de nuestros maridos, sino ellos los que nos matan. Y no somos nosotras las que nos sobrepasamos yendo solas por la calle a la hora que nos dé la gana, sino ellos los que aprovechan esa situación para agredirnos. Y no somos nosotras las que vestimos prendas provocativas, sino ellos los que se creen dueños de nuestra carne.

Denunciamos una educación que nos enseña a nosotras a tener miedo y extremar las precauciones, y no a ellos a respetar nuestros cuerpos y libertades y revisar sus conductas abusivas. No es casualidad que esto suceda así, pues está claro el objetivo de educarnos en el miedo: seguir perpetuando un sistema opresor y de privilegios para hombres que solo conciben que el cambio pueda venir de nosotras: de restringirnos las libertades. Como dijo Gata Catana: “Escóndeme, tápame bien ese escote impuro, no sea que te pervierta o te transporte al lado oscuro”. Prefieren encerrarnos en casa, en lugar de aprender a no violarnos. Prefieren quitarnos las libertades antes que respetarlas.

¡Y LA CULPA NO ERA MÍA, NI DÓNDE ESTABA, NI CÓMO VESTÍA!

No queremos dejar pasar por alto el reconocimiento de la libertad sexual de las mujeres, y en concreto de las niñas mayores, esas a las que llamamos adolescentes. Esta libertad reside en la compatibilidad de dos derechos: uno, el de fantasear, y otro, el de que los adultos respetemos su integridad. Explicamos esto: una niña tiene derecho a fantasear con sus ídolos, incluso a desear que esas fantasías se consumen, pero es responsabilidad de los adultos que eso no se haga realidad.

Reconocemos la valentía de nuestra hermana al denunciar la agresión sufrida. Cada vez estamos abriendo más los ojos, tomando más conciencia y pasando menos cosas por alto, y asumiendo que situaciones que antes nos parecían normales en realidad son situaciones de violencia contra nosotras. Estamos des-normalizando conductas de abuso y violencia, estamos desmontando la cultura de la violación.

¡HERMANA YO SI TE CREO!

El feminismo es un movimiento vivo y orgánico, que abre camino hacia nuevas maneras de entender el mundo en un contexto histórico y social que no para de cambiar. Y así, en este camino donde avanzamos hacia entender que las mujeres somos parte activa en nuestras relaciones, dejemos de hablar de consentir, y empecemos a hablar de desear. Si sólo consentimos el sexo, estaremos asumiendo la autoridad del otro sobre nuestro cuerpo y rechazando que en nosotras mismas pueda existir un deseo.

Es necesario que nos sepamos y nos sepáis sujetos activos en nuestras relaciones. Para que esto suceda, los hombres han de empezar a revisar sus privilegios y asumir que “aquello” que tienen enfrente, tiene sus propios sentimientos, deseos y pensamientos. Y que esos sentimientos, deseos y pensamientos importan tanto como los suyos. Sólo así estaremos concibiendo verdaderamente una relación entre iguales.

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