Algunas cosas sobre Catalunya y España que se le olvidan a la izquierda española.

Por: De Gamonal al mundo

Una cosa está clara: millones de catalanes y catalanas, incluidos muchísimos descendientes de inmigrantes de otras tierras, quieran romper con la monarquía parlamentaria española y crear su propia República. No sabemos si son mayoría o no, simplemente porque el estado español no les deja votar.

A la derecha española, desde los Borbones o quizás antes, pasando por Primo de Rivera, Franco, Aznar o Rajoy, le hemos oído toda la vida defender la unidad de España, siempre con represión y guerras. A la izquierda, hasta hace décadas, no; todo lo contrario: se proponían repúblicas, sí, no sólo una (el PCE aceptaba la autodeterminación de los pueblos ibéricos hasta pasada la transición), y sobre todo se luchaba contra el régimen. Anarquistas y comunistas entendían que el enemigo a batir era el estado español y su oligarquía, en la que incluían por supuesto a la burguesía vasca y catalana.

Pero hoy, fruto de un supuesto “purismo” o más frecuentemente de la cobardía política, se oye a los representantes oficiales de la izquierda española (desde el PSOE, por supuesto, hasta Izquierda Unida – UP o Podemos) e incluso a muchos de los militantes, y a la mayoría de trabajadores y trabajadoras (al menos en Castilla – por supuesto Madrid a la cabeza) asumir el discurso de la derecha. En el mejor de los casos, se dice que no se puede apostar por el reférendum porque, como no está acordado con el estado, no hay garantías. Como si Rajoy, Pedro Sánchez y el rey las fueran a dar algún día, salvo que se vean superados.

En lugar de aprovechar la actual crisis del régimen para luchar por una república y defender en las calles un proyecto de estado diferente, se ponen del lado de la oligarquía, los Borbones y las fuerzas represivas, para evitar quedar como “los amigos de los independentistas”. Y en ese discurso enfebrecido o hipócrita de defensa de la unidad española se le olvidan a la izquierda española un montón de datos, hechos y argumentos que debemos tener en cuenta. Pido perdón por anticipado por las imprecisiones que pudiera cometer.

La propia historia del estado español

Para la derecha, España nace con los reyes católicos. Esto es muy discutible, porque ni ellos ni los Austrias se llamaron a sí mismos reyes de “España” sino de la corona de Castilla, de Aragón, de Navarra, etc. Y dichos territorios seguían manteniendo sus fueros, sus cortes y un montón de diferencias en cuanto a derechos, idiomas, ordenación del territorio, impuestos, etc. El estado español, en sentido moderno, nacería con los Borbones. Felipe V, tras ganar la guerra de sucesión, abole los fueros, prohíbe el uso del catalán en las cortes y documentos oficiales y unifica por primera vez a instituciones como la justicia. La creación de la RAE no es casual, como tampoco lo fue la gramática de Nebrija: su origen no es sólo “pulir, fijar y dar esplendor” al castellano, sino también asegurar su supremacía frente al resto de lenguas, muchas ya olvidadas como el aragonés o el bajonavarro.

Pero es que además todo este proceso que podría empezar a finales del siglo XV se hizo a sangre y fuego. En Castilla hubo dos guerras civiles; una entre pretendientes a la corona y otra entre imperiales y comuneros. Canarias se conquistó con todo un etnocidio indígena.

Andalucía (y todo el sur) se conquistó a los musulmanes, que llevaban desde el siglo VIII allí (mucho antes de que nadie planteara la unidad de España). Por cierto, que no fue una invasión como nos ha contado la historiografía franquista: un sector de los visigodos los llamó para combatir al rey Rodrigo, que se encontraba batallando contra los vascones (ya por entonces saboteaban la unidad de España, qué gente). Y los musulmanes permitieron la existencia de un reino visigodo entre Alicante y Murcia (Tudmir), durante varias décadas.

En cuanto a Navarra, este reino fue conquistado a principios del siglo XVI, derrotando una gran resistencia tanto de parte de la nobleza autóctona como también del campesinado (especialmente de los vascones).

Aragón no fue conquistado por Castilla, como se sabe, sino que los reyes católicos se casaron y la casualidad quiso que Fernando de Aragón no tuviera hijos varones legítimos que le sobrevivieran, por lo que Carlos I heredó la corona. Aún así, Valencia y Mallorca se rebelaron contra el rey y la nobleza: la conocida revuelta de las germanías. Carlos I sólo gobernó Mallorca porque la aplastó por la fuerza.

Cataluña, como se sabe, formaba parte de la corona de Aragón, que funcionaba, según la mayoría de historiadores, como una especie de federación de la época; es decir, que el condado de Cataluña no debía obediencia ciega al rey de Aragón, y de hecho tenía mucha influencia en su nombramiento, llegando a disponer de Generalitat desde 1365. Pues bien, en 1640 estalló la revuelta de Els segadors, en la que cientos de miles de campesinos y campesinas de Cataluña derrotaron a los tercios castellanos y la nobleza, y consiguieron la independencia de facto para parte del territorio.

Pero claro, la burguesía no estaba cómoda con miles de campesin@s y artesan@s levantad@s y deseando autogobernarse y librarse de sus opresores, por lo que pidió ayuda al Reino de Francia. Con los tercios castellanos de nuevo atacando por el oeste, y los franceses al norte e influenciando a los dirigentes catalanes, tuvieron que capitular. En esa época Francia arrebató a Cataluña el Rosellón y Cerdeña. Llama la atención que el nacionalismo español reclame insistentemente Gibraltar (un pequeño peñón) pero se olvide de estas porciones de terreno. Total, ¿quién quiere más catalanes en España?

Desde entonces, en Cataluña nunca se ha olvidado el deseo de recuperar sus libertades y autogobierno. En la guerra de Sucesión, Valencia y el condado de Cataluña apoyaron al candidato austríaco frente al Borbón, porque tenían claro que el centralismo copiado del modelo francés iba a recortar más aún su autonomía. En las guerras del siglo XIX, muchos catalanes se alistan con las milicias carlistas por su defensa de los fueros. En este siglo, además, tienen lugar las olas de nacionalismo en Europa. La izquierda catalana se volvió mayoritariamente soberanista o anarquista (obviamente, ambas corrientes rechazaban al estado español). Se publican periódicos con esas líneas editoriales que son censurados y clausurados, se hacen mítines que son reprimidos a las bravas… Y llegamos a la República. Cuando la derecha llega al poder en España, Companys proclama la independencia de Cataluña. El ejército español interviene y encarcela a sus dirigentes, que más tarde serían fusilados por Franco. Con la izquierda de nuevo en el gobierno, son amnistiados y se aprueba un estatuto de autonomía que desata las iras de la derecha; de hecho, una de las principales motivaciones de Franco y los demás golpistas del 36 es acabar con toda aspiración de autogobierno para Euskadi y Cataluña. Así que, como vemos, el deseo de la independencia no es cosa de Mas, Puigdemont, Junqueras o la CUP: son casi 400 años.

¿Y por qué Euskadi y Cataluña son tan importantes para el nacionalismo español?

La idea de España como nación en el siglo XIX parecía inmutable después de la pérdida de las colonias sudamericanas. Pero llegó el 98, y los pueblos de Cuba y Filipinas consiguen la independencia. Anécdota: Sabino Arana, que es considerado un racista (con buena parte de razón) fue encarcelado por mandar un telegrama de felicitación al gobierno cubano tras la independencia; en cambio, los gobernantes e intelectuales de la época “lamentaban” la libertad de los pueblos (pero la historia oficial no los considera racistas).

El españolismo se fanatiza, y como quiere seguir siendo un imperio y obtener más beneficios para sus empresas invade el norte de África, utilizando gas mostaza. Cabe decir que  sólo la CNT se posicionó en contra de esta horripilante guerra; el PSOE fue cómplice, siendo además un apoyo de la dictadura de Primo de Rivera.

En ese contexto, y teniendo en cuenta la importancia del tejido económico de Euskadi y Cataluña, la mera posibilidad de autogobierno como preludio de nuevos procesos independentistas es vista con temor y odio a partes iguales por la oligarquía y la derecha españolas. De hecho, la burguesía catalana era una de las más interesadas en abortar la autonomía de Cataluña. La ERC de la época no era como Els Segadors, pero los ricos querían contar con la protección de la monarquía española (y sus fuerzas del orden, principalmente) para contener a los políticos progresistas, el sindicalismo anarquista y alejar el fantasma de la URSS.

Esto lo veían muchos cuadros del PCE con total nitidez, y si bien el partido nunca fue defensor activo de la independencia de Cataluña, mostraron su solidaridad con los dirigentes de ERC encarcelados y asumían que Cataluña y Euskadi eran pueblos que podían ejercer el derecho de autodeterminación.

¿Y qué pasa con el desarrollo económico y la industrialización?

Evidentemente, el estado español ha desarrollado una economía muy diferenciada en cada territorio. Aún hoy, podemos ver que la industria se concentra fundamentalmente en Madrid, Cataluña y el País Vasco, con algunos otros focos en Galicia, Asturias, Valencia, Sevilla, Burgos, Murcia…

Muchos trabajadores y trabajadoras, sin análisis de clase, culpan a las y los catalanes y vascos de estas diferencias, pensando que su hipotético superior nivel de vida y servicios se debe al “chantaje nacionalista” y que ahora, con la crisis, los independentistas catalanes quieren irse para no pagar una supuesta deuda con el estado español y “llevarse” toda la industria.

Esta explicación, por común que suene, es muy poco realista. En primer lugar, en Cataluña siempre han existido clases sociales muy desiguales, y parte de la población ha vivido en la pobreza, soportando además precios muy altos y unos servicios públicos que no son ninguna panacea. Y, en segundo lugar, el desarrollo industrial tan desigual viene de siglos atrás, y es responsabilidad fundamental de los reyes y gobernantes de “España” . Vamos a explicar brevemente algunas cosas.

  • Castilla. Con la derrota de los comuneros y el gobierno de Carlos I, Castilla queda condenada a ser tierra de campesinado y soldadesca. El incipiente desarrollo artesanal queda abortado puesto que el monarca se centra en imponer sangrantes impuestos al pueblo y las ciudades para pagar sobornos al tribunal que después le nombraría emperador germánico, y de obtener soldados para sus guerras en Europa y América. Esto condiciona el crecimiento económico durante siglos y provoca un atraso de toda índole para nuestro pueblo, puesto que pocos gobernantes invirtieron en su territorio. En parte, esto también hizo que se mantuviera la gestión comunal de la tierra hasta hace bien poco.
  • Andalucía. La nobleza andaluza, a día de hoy, sigue manteniendo grandísimas extensiones de tierras. Con la conquista del reino nazarí de Granada, y anteriormente de los otros reinos musulmanes, los reyes católicos reparten la tierra entre sus banderizos. Éstos siguen ostentándola durante siglos. Se niegan a impulsar la industria porque su poder se basa en su condición de terrateniente. El señorito, el cacique que tanto nos suena de aquellas tierras, es el resultado de este modelo. Los obreros en las fábricas no dependerían tanto de su poder, así que se niegan al cambio económico por más que el paro y la miseria castigaran a su pueblo. Algo parecido ocurre en Extremadura, donde se ven lujosísimos edificios renacentistas adquiridos por los conquistadores de América junto a grandes cantidades de tierras.
  • Euskadi, o País Vasco y Navarra (cada cual a su gusto). Estos territorios, en parte, mantienen sus fueros, incluso a día de hoy. Cuando se descubre el hierro en Vizcaya, se trastoca la vida de sus habitantes, puesto que llega la industrialización metalúrgica. Para el capital vasco y madrileño resulta una buena inversión, puesto que las empresas mineras venden parte del hierro a Reino Unido y más tarde consiguen administrar también los altos hornos. En Navarra también se invierte capital estatal y privado como agradecimiento al apoyo al bando franquista, y la gran influencia del Opus Dei.
  • Cataluña. En el siglo XV ya había un importante tejido artesanal y comercial. Más tarde se les llamó “los holandeses de España” por su alto desarrollo capitalista. Esto generó grandísimas desigualdades sociales, ya que como en todas partes los beneficios no llegaban a las clases populares. Las huelgas y luchas obreras fueron una constante desde principios del siglo XIX, tanto que la patronal armó sindicatos amarillos y armados, pistoleros, que asesinaban a los militantes combativos (en especial de la CNT). Más tarde, Franco siguió invirtiendo una buena parte del presupuesto en infraestructuras y fábricas semiestatales (como la SEAT) en Cataluña, pero precisamente para agradecer el apoyo a su causa de la alta burguesía catalana y que éstas pudieran hacer pingües negocios. Esa oligarquía que hoy vuelve a estar en contra de la independencia, de nuevo por miedo a que la izquierda lidere el procés en algún momento y no tener al PP o PSOE para defenderle (amén de querer atarse a la Unión Europea y no ver reducidos sus incesantes beneficios).

Así que, visto todo esto, y después de sesudas discusiones con compañeros y compañeras de lucha, vecinos y vecinas y diversas gentes, planteo una reflexión.

Para buena parte de la izquierda española, la independencia de Cataluña es algo trivial que divide a la clase trabajadora. Nada es peor, afirman, que defender una nación por encima de los intereses de clase. Pues bien, precisamente por eso, ¿por qué defiende la izquierda española una nación (España) que existe y se mantiene porque sojuzgó y sometió por la fuerza a los pueblos que la componen durante siglos, convirtiéndose en un imperio? ¿Por qué se pone del lado de la derecha y la burguesía española (incluidas la madrileña y la catalana) defendiendo un régimen monárquico corrupto hasta la médula e intenta impedir que que se cree un nuevo proyecto político que será republicano?

La independencia de Cataluña no será un paraíso y está por ver que consiga ser un estado auténticamente soberano. Pero defender la unidad del estado español tal cual lo conocemos es labor de la derecha, no de marxistas, anarquistas ni de una izquierda mínimamente consecuente. A España que la defiendan Rajoy, los borbones y su legión de mercenarios a sueldo, no el pueblo trabajador ni quienes dicen aspirar a un cambio que no se concreta en nada ni tienen posibilidades de alcanzar el gobierno. Por mi parte, todo el ánimo a quienes desean romper con este maldito régimen y empezar un nuevo camino. 2.524

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