Por la construcción de la nación castellana, la independencia y el socialismo. Ponencia de COMCAS en el campamento de la juventud castellana.

  • Por: Comunistas de Castilla

Wilhelm Reich: «La psicología burguesa tiene por costumbre en estos casos querer explicar mediante la psicología por qué motivos, llamados irracionales, se ha ido a la huelga o se ha robado,lo que conduce siempre a explicaciones reaccionarias. Para la psicología materialista dialéctica la cuestión es exactamente lo contrario: lo que es necesario explicar no es que el hambriento robe o el que el explotado se declare en huelga, sino por qué la mayoría de los hambrientos no roban y por qué la mayoría de los explotados no van a la huelga […]»
Psicología de masas del fascismo. 1933. Ayuso. Madrid 1972, pp. 32-33.

Karl Marx: “La clase, que es la fuerza material dominante, es, al mismo tiempo, la fuerza intelectual dominante… tiene el control sobre los medios de producción intelectual, de modo que, hablando en términos generales, le están sometidas las ideas de quienes carecen de los medios de producción mental… Las ideas dominantes no son sino la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes… dadas como ideas; por tanto, de las relaciones que hacen de una clase la clase dominante y, en consecuencia, de las ideas de su dominancia… Hasta ahora en tanto que dominan como clase y determinar la extensión y el alcance de una época… dominan también como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producción y distribución de las ideas de su época…” (Marx, 1965, p. 60).



D. Rushkoff; «Se trata de utilizar la tecnología para estimular conductas obsesivas y compulsivas en la medida en que nuestros deseos son repetidamente amplificados para luego darnos la oportunidad de satisfacerlos. La velocidad y la especificidad son las características que diferencian al futuro individualizado del marketing tradicional al que estamos acostumbrados» (Coerción. Por qué hacemos caso a lo que nos dicen. La Liebre de Marzo. Barcelona 2001, p. 293).


E. Acosta Matos: «neolenguaje» (Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales. CienciasSociales. La Habana, 2009, pp. 323-335), una terminología borrosa, grandilocuente, aparentemente nueva y original que ha creado el neoconservadurismo para erradicar conceptos científico-críticos que aludían a la objetividad de la explotación, de la injustica, del saqueo, de los crímenes imperialistas, de los terrorismos patronal y patriarcal, de los crímenes racistas: si la juventud desconoce esos conceptos desconocerá lo que expresan y cómo interactúan las contradicciones objetivas que analizan. Logrado esto, la juventud tendrá una subjetividad analfabeta, ignara, pasiva.

J. P. Garnier: «“Capitalismo”, “imperialismo”, “explotación”, “dominación”, “desposesión”,“opresión”, “alienación” … Estas palabras, antaño elevadas al rango de conceptos y vinculadas a la existencia de una “guerra civil larvada”, no tienen cabida en la “democracia pacificada”.
Consideradas casi como palabrotas, han sido suprimidas del vocabulario que se emplea tanto en los tribunales como en las redacciones, en los anfiteatros universitarios o los platós de televisión. Y lo mismo les ha ocurrido a otros conceptos, cuyo origen beligerante les ha valido el calificativo de “no operativos”, como es el caso de “clase”, “luchas”, “antagonismo”, “contradicciones”,“intereses”, “burguesía”, “proletariado”, “trabajadores”…¡Y qué decir tiene de aquellos vocablos que nos remiten a utopías quiméricas, como “emancipación”, “socialismo”, “comunismo” o “anarquismo”! Todo el mundo sabe, y los investigadores los primeros, que recurrir a ese antiguo glosario es sinónimo de expresarse en una “lengua muerta”» (Contra los territorios del poder. Virus, Barcelona 2006, p. 22).

Desconocido: “Vamos a toda mecha hacia el abismo, pero ¡en qué cochazos!”.

Pareciera que todos los elementos que conducen a lo que algunas han denominado “El Colapso” se hubieran conjugado en nuestra actual existencia histórica y que nada parece hacerle frente con la suficiente fuerza para evitar lo inevitable porque, en efecto, cualquier atisbo de esperanza se incluye rápidamente en el relato conformista y reduccionista del “no se puede hacer más” o el miserable e imparable flujo del “sálvese quien pueda”.

Sin embargo, la realidad de la lucha de clases y los efectos de la pléyade de abusos de poder contra las grandes mayorías que se traducen en situaciones espeluznantes a lo largo de la historia humana, no evitan la aparición de resistencias de todo tipo que han evitado no sólo “el colapso” sino que han procurado avances significativos en la andadura hacia la liberación de las personas y colectivos abusados.

Sería interesante abrir aquí un paréntesis para interrogarnos acerca de esta constante lucha de la humanidad, entendida no como algo antropológico-abstracto sino más bien, como algo concreto e influido por las condiciones histórico-político-sociales, y poner algunos ejemplos de reacción-liberación-reacción-liberación…A modo de ilustración: la lucha revolucionaria desde 1917 en Rusia con la indispensable participación de las mujeres hizo posible que conquistaran derechos impensables en la Europa de aquella época: el sufragio, el divorcio, el aborto libre y gratuito, en definitiva, el comienzo del desanudamiento del poder patriarcal tan arraigado en el imperio zarista. La reacción burocrática de años después arrancó gran parte de esos derechos, recuperando para el patriarcado el control sobre el cuerpo de las mujeres y la forma de familia patriarcal.

El análisis marxista de la historia pone en primer lugar las luchas populares como elemento dinamizador de la historicidad de las sociedades humanas con un objetivo no ocultado: ser herramienta de liberación al hacer critica del poder como instrumento de privilegio de las minorías que toman decisiones para favorecer su estatus de abusador frente a las mayorías abusadas y explotadas.
Pero más allá de definiciones generalistas o filosóficas de lo que puede ser el marxismo que han llevado en muchas ocasiones a debates academicistas e inútiles, las comunistas usamos las herramientas que nos proporciona el marxismo para aplicarlas en lo concreto y, desde esta perspectiva, COMCAS se define como una organización marxista que lucha por la revolución socialista en Castilla.

A pesar de nuestra modesta y corta andadura, hemos realizado debates profundos – y no acabados – sobre cómo afrontar esta tarea y hemos tenido que analizar el origen histórico de nuestra realidad como Pueblo apuntando a la memoria de las luchas, las resistencias, las derrotas y los avances que han tenido y tienen lugar en estas tierras.
Hemos llegado a la conclusión que el sistema dual Capitalismo-Patriarcado que se presenta
en la forma del estado español es el principal enemigo para alcanzar una sociedad equitativa, libre y solidaria. Los estados capitalistas modernos tuvieron que conformarse como estados-nación, independientes unos de otros a fin de crear mercados nacionales y permitir la competencia internacional del capital y el posterior imperialismo necesarios para la acumulación y reproducción del capital. Hay que indicar que esa competencia llevó a las mayores masacres que conoce la humanidad incluyendo el uso de la bomba atómica. Junto a eso, la creación y/o recreación de
instrumentos de coerción-persuasión de todo tipo para el aplastamiento de cualquier resistencia al poder de capital. De ahí que la nación se construya con la hegemonía burguesa aplicando política “nacionales” para las clases subalternas y manteniendo el patriarcado como forma de alianza con la parte masculina de la clase trabajadora. Sin embargo, en “españa” sólo hemos conocido la forma patriarcal y ninguna clase de política nacional. Los derechos de las clases populares se han conseguido a un costo extraordinario para las mismas y siempre en una dinámica coyuntural porque estructuralmente la tendencia es al retroceso relativo y, en algunos casos, absoluto como puede verse en las diferencias sociales.
Entre esos instrumentos interesa destacar aquí el uso del relato histórico o más bien su
descarada invención que en el caso del estado español, a poco que se investigue seriamente, resulta poco más que una burla a la inteligencia. Desde el mito de Pelayo y la Reconquista o la mentira de la invasión musulmana, el “descubrimiento civilizador de las Américas” hasta el más moderno de la “España democrática” ocultan la verdadera historia de luchas entre las élites vencedoras y las mayorías arrasadas que han tenido lugar por siglos. Y continúan sucediendo.

En este país fracasado han tenido lugar abusos vergonzosos que no aparecen en los libros de la historia oficial. En el siglo pasado y como consecuencia del levantamiento fascista de 1936: cientos de miles de desaparecidos (segundo país en el mundo), robos de niños y niñas a madres engañadas, violadas o fusiladas después del parto, violaciones de miles de mujeres, torturas, asesinatos, guerra sucia, terrorismo de estado…con el auspicio de la Iglesia Católica protagonista de abusos sexuales contra miles de niños y niñas. Hitler llegó a decirle a Franco que quizá “se estaba pasando un poco con su propio Pueblo”.

Pero para entender este desastre necesitamos encontrar la base histórica, buscar las raíces propias de la caracterización del estado de cosas. No podemos hacer aquí un análisis histórico sino simplemente exponer nuestras conclusiones de manera somera: La derrota de las Comunidades y otras revueltas antiseñoriales que acontecieron en el pasado alumbró un estado monárquico que mantuvo la forma de Imperio de Reinos y Virreinatos que, respetando los fueros de algunos de ellos, aplastó el desarrollo de la sociedad que podría haberse establecido en Castilla. El reinado de los Austrias fue mantenido económicamente por Castilla (y el expolio de los Pueblos americanos), subvencionando al estado español y aportándole sus “instituciones”. A cambio, Castilla perdió definitivamente sus formas populares de organización social.

La llegada de los Borbones tras la cruenta guerra Europea anuló definitivamente, tras tremendas resistencias de los Pueblos y traiciones de las élites locales, los fueros y las formas propias de los territorios, los decretos de “nueva planta” de Felipe V que daban a luz al nuevo estado centralista comenzaban con un preámbulo explicativo del porqué de su ensañamiento y que se parece como gota de agua al discurso televisivo de Felipe VI que dio el pistoletazo al represión actual contra nuestro Pueblo hermano de Catalunya.

La posibilidad de que ese estado monárquico, caciquil, patriarcal y anticuado pudiera haberse reformado en uno democrático-burgués, más “europeo” encendió todas las alarmas de la oligarquía terrateniente-militar-financiera y planeó el golpe de estado franquista en 1936. La lucha heroica de los Pueblos Trabajadores contra el fascismo, por sus derechos y por la justicia social no pudo impedir la larga noche franquista.

El régimen del 78 se disfrazó como la puerta a la tan añorada democracia. Se nos presenta como la gran jugada de la monarquía y los partidos políticos que, sacrificando sus propios programas, en una gran gesta patriótica, conformaron el famoso “consenso” ejemplo de transición de la dictadura a la democracia para cualquier país en la misma situación. Ahora ya sabemos que aquello no fue sino necesaria careta que se tuvo que poner el régimen vencedor del 39 ante las impetuosas luchas de las clases populares y de los Pueblos. La “modélica” transición costó la vida a miles de personas, asesinadas por las bandas paramilitares y/o las propias fuerzas represivas estatales, por no hablar de torturas, secuestros, exilios…

La oligarquía española sigue en su posición de privilegio económico y político, al igual que la Iglesia Católica y las élites institucionales. Los partidos de izquierda han acatado todas las formalidades del régimen y arrastran deudas impagables con las entidades financieras. Cuando gobiernan no se distinguen de los partidos de derecha, aunque toda la maquinaria mediática construye un enorme escenario teatral donde parece que hay una enorme y excluyente disputa.

Una farsa. Fraga Iribarne, uno de los matones del franquismo y “cerebro” de la Transición confesó a Felipe González que su mayor logro en política sería cuando fuera presidente del Gobierno (¡se refería a FG no a él mismo!)


España es un simple marco de acumulación capitalista y de producción simbólica de una supuesta patria porque, en realidad, no existe como tal. La producción simbólica de un sentido común, que une a la gente por el hecho de nacer en el mismo sitio, en una recreación puramente ideológica que sirve al capital para desarmar a las clases populares y anular su conciencia de clase.

El estado español es capitalista, fascista, cárcel de Pueblos, Imperialista, patriarcal, racista y xenófobo amén de destructor del medio ambiente que dice proteger; es confesional católico en la práctica. En definitiva, en “españa” podemos encontrarnos con todos tipo de situaciones de abuso interseccionadas. Ejemplo: mujer migrante “sin papeles” de clase trabajadora, africana subsahariana y de religión musulmana ¿qué trato le espera aquí?

Llegados a este punto y como habrá que acabar seamos propositivas pero realistas. Nuestra contribución en la larga lucha por la liberación humana pasa desde el sitio que nos ha tocado
luchar por denunciar lo qué pasa y por qué pasa. Hecho el diagnóstico declaramos que o rompemos con la forma capital-patriarcal-imperial del estado, esto es, lo destruimos, o todos nuestros intentos de reforma se van al carajo. O somos capaces de relacionar bien las luchas por derechos concretos con un modelo de sociedad diferente o nos aplastan porque el poder bien que relaciona sus distintos ámbitos patriarcal, capitalista e imperialista pero lo hace de manera dinámica, separando aquí y uniendo allá, a veces de manera contradictoria y descubriendo vulnerabilidades, pero toda su verborrea ya sea de justicia social, feminista, ecológica o de libertades no puede ocultar su interés de clase (que le permite explotar a las trabajadoras y mantener la reproducción ampliada del capital). patriarcal (que le permite mantener a la mitad de la clase obrera en condiciones de doble y hasta triple explotación y de la apropiación del cuerpo de las mujeres) e imperial (que le permite explotar los recursos de Pueblos enteros sometiéndoles a una división del trabajo para mejorar el “margen de beneficios” privados)

La sociedad que sustituya a la actual no será simplemente construida en base a la socialización de los medios de producción porque las formas transversales del poder -como el patriarcado – no se eliminan con eso. El contenido común del socialismo incluye no sólo acabar con el capital y el patriarcado sino con toda forma de abuso o dominación social, estableciendo las bases para la desaparición cualquier división origen de desigualdades económicas y políticas.

Nuestro socialismo (lo hemos intentado explicar aquí) arranca en unas condiciones históricas concretas y no puede construirse como se haría en otro sitio. Las diferencias en la estructura social en las tierras castellanas, la división del trabajo, el impacto concreto del patriarcado, nuestros recursos y ecologías diversas, el propio desarrollo industrial, las diferencias entre lo urbano y lo rural, etc. hacen necesarios que nuestro socialismo sea, eso, nuestro. Y entendiendo el socialismo como una etapa más o menos larga hasta el comunismo, tendrá que recorrer un camino (probablemente varios) diferente que en otro Pueblos.
Aquí cobra verdadero sentido el valor de la Independencia como necesidad para poder construir un modelo o modelos que permitan el desarrollo de sociedades comunitarias. España no permitirá ni el marco más democrático imaginable, que se antoja quimérico teniendo en cuenta lo que es España, desarrollos propios. En COMCAS decimos que Castilla tiene que constituirse como una confederación de tierras, apoyándonos en las comarcas para ello, que constituyan las formas básicas del desarrollo comunitario al contar con plena soberanía alimentaria y energética y la capacidad política para actuar en su entorno.

Los Pueblos autodeterminados, independientes serán libres para establecer entre ellos los lazos que deseen y estarán en condiciones de formular auténticas corrientes de solidaridad y apoyo mutuos, beneficiosos para todos porque ya no habrá interés privados capitalista que defender, ni poderes patriarcales que mantener.
La Independencia como valor político de empoderamiento de las mujeres, pero sobre todo de las mujeres trabajadoras como parte imprescindible, fundamental y seguramente liderando a la clase obrera y al conjunto del Pueblo Trabajador para destruir la alianza patriarcado-capital.

Independencia para Pueblos, mujeres, clases y toda clase de agrupamientos abusados.

Independencia para acabar con el yugo capitalista-patriarcal-imperial. Independencia para construir los socialismos. Independencia para unirnos libres.


Castilla, julio de 2019

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