No es una crisis climática, es una crisis sistémica.

Por: Grupo Anarquista Cencellada (Valladolid)

No es una crisis climática, es una crisis sistémica

Que vivimos inmersos en una grave crisis ecológica a nivel global es algo a estas alturas muy pocas se atreven a negar. El desarrollo industrial llevado a cabo a lo largo de los dos últimos siglos basado principalmente en el consumo de combustibles fósiles, pero también de otros recursos de toda índole, ha disparado los niveles de contaminación a valores alarmantes siendo estos causantes de numerosas enfermedades. Esto unido a la creciente deforestación, al uso masivo de pesticidas, fertilizantes y un sinfín de productos altamente tóxicos (y contaminantes) está haciendo cambiar las condiciones ambientales del planeta haciéndolo cada vez más hostil para la vida humana y de otras muchas especies.
Que algo hay que hacer al respecto es evidente, sin embargo, la manera de abordar este problema está en disputa. Desde los medios de comunicación capitalistas se trata de imponer un discurso que responsabiliza de la situación a las acciones individuales de las trabajadoras. Este discurso es falaz, perverso y desligado de la realidad.

La crisis ecológica actual no es sino un problema generado por el sistema capitalista. El capitalismo necesita constantemente generar y poner en circulación grandes cantidades de recursos para poder perpetuarse y poco le importan a los capitalistas si sus actividades son ecológicamente sostenibles, si son nocivas para el medio ambiente o si destruyen la vida de personas o de comunidades enteras si a cambio pueden obtener beneficios económicos y altas cuotas de poder. Este sistema es especialmente hábil en crear jerarquías en la sociedad y aprovecharlas para enfrentarnos. La crisis ambiental pone de manifiesto cómo se han creado privilegios materiales en las sociedades industrializadas que nos hacen menos vulnerables a esta amenaza. Los problemas ambientales golpean con más dureza a los sectores sociales más vulnerables: mujeres, migrantes, excluidas… La crisis ambiental es crisis del sistema porque agranda la brecha social que ya existe y que no para de crecer, mientras la élite se reorganiza para asegurar su dominación.

Los privilegios materiales que nos brinda el industrialismo son un arma de doble filo: somos rehenes de unas mercancías que destruyen el planeta. Vehículos contaminantes, comida procesada, objetos con fecha de caducidad… Huir de estas mercancías es nuestra responsabilidad, de cada persona que vive en este sistema. Pero no podemos conformarnos con mitigar los efectos más nocivos de la crisis ambiental reemplazando unos productos por otros, unos modos de vida por otros. El problema es social. Mientras sigamos perpetuando un sistema capitalista la injusticia social, patriarcal y ecológica serán nuestro pan de cada día. Por lo tanto, si queremos hacer sostenible la vida en el planeta es imprescindible que tomemos partido y nos organicemos desde las bases de cara a generar discursos y estructuras que puedan enfrentar el modelo económico capitalista.

Todo lo demás serán meras historietas para contar a nuestras nietas cuando nos pregunten el porqué de la extrema precariedad del mundo que habiten.

Por: Grupo Anarquista Cencellada (Valladolid)

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